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martes, 1 de febrero de 2022

Escribir: un ejercicio diario

PILAR DEL CAMPO

Seguro que has oído muchas veces que los músicos pasan horas y horas, cada día, practicando para que el resultado sean los sonidos limpios y sin confusiones; además, para componer escuchan todo tipo de música para hallar similitudes o alejarse de lo ya producido, y así crear su propio estilo. Igual hacen los cantantes, pintores, escultores, coreógrafos, bailarines, gimnastas y deportistas en general. En definitiva, todos los practicantes de una disciplina buscan la perfección.

Escribir es un arte, aunque muy pocos puedan vivir de él. Lo que sí está al alcance de todos es la posibilidad de escribir, en cualquier soporte (papel, ordenador, tablet, teléfono móvil) y en cualquier lugar (casa, parque, cafetería, piscina, playa, campo...), la cuestión es hacerlo. Da igual ser consagrado que aficionado. Si estás en este grupo, ya sabes los difícil que es el camino; por eso en necesaria la disciplina.

La escusa está cuando alguien dice que quiere escribir y no sabe cómo empezar: la temida hoja en blanco. Lo que pasa es que quien va a escribir pretende que las ideas y las frases adecuadas lleguen solas y de repente, además de un hilo que una definitivamente la trama de la historia, toda seguida, hasta el punto final. Eso no es así. 

CONSEJO: Además de marcarte una meta y prepararte en el punto de salida, debes hacer calentamientos previos.

Escribir es un ejercicio diario que consiste en anotar todo lo que pase por la mente, se esté dentro de un proceso de creación o no. Aunque sean pensamientos o frase sueltas hay que escribirlo todo; puede que algún día ese material pueda empleado o no, pero lo cierto es que se va tomando agilidad mental, se va perfeccionando. Es una comunicación permanente con el estado creativo del que el escritor no debe salir nada más que para las funciones básicas. Por supuesto, todo esto ha de ayudarse con la lectura, leyendo con los cinco sentidos, observando cómo hacen los demás creativos de la palabra para solventar las situaciones, tramas, diálogos.

Un ejercicio diario tan importante como los 10.000 pasos para que el corazón funcione. El corazón del escritor también debe cuidarse con unas miles, o cientos, de palabras leídas y escritas para que todo su ser funcione.

CONSEJO: Cada día, busca el momento que mejor se ajuste a tu ritmo cotidiano y anota todo aquello que te gustaría plasmar en un relato, una novela o un poema. Es la mejor manera de tenerlo presente cuando te haga falta.

¡Espero que te haya gustado! Continuará... 

NOTA: Recuerda que siempre hay que citar la fuente de información. Para citar este post, puedes hacerlo de la siguiente manera, por el método Harvard: 
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lunes, 1 de noviembre de 2021

Escribir para que nos lean

PILAR DEL CAMPO PUERTA

Como bien indica el título de este blog, ESCRIBIR es PENSAR, es VIVIR, pero también es TRANSMITIR con el deseo de otros nos LEAN.

En el mundo de la información y la comunicación hay mucho que escribir y que leer. Pero los que, además, nos decantamos por escribir cuentos, relatos, novelas, teatro, poemas..., en definitiva escritura para una lectura de ocio, nos gusta que nos lean.

Por eso, aprovechando todos los medios que la sociedad actual ofrece, no es preciso  depender de una editorial o esperar un premio en un concurso literario para darnos a conocer. Si lo que queremos es que nos lean los demás, puede ser desde un blog haciendo una buena publicidad. Por ejemplo:

 


CONSEJO: Los relatos guardados en un archivo de ordenador (o en un cajón) no hacen nada, es mejor mostrarlo para que los demás puedan leerlos.



NOTA: Recuerda que siempre hay que citar la fuente de información. Para citar este post, puedes hacerlo de la siguiente manera, por el método Harvard: 
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jueves, 1 de octubre de 2020

HACER UN BLOG

PILAR DEL CAMPO PUERTA

Una maravillosa forma de expresarnos y contar “lo que nos pasa por la cabeza” es hacer un blog. 



Cuando se crea un blog es porque se quiere compartir con los demás: reflexiones, fotos, relatos, poesías, noticias, sugerencias, recetas de cocina, viajes, inventos... Todo un universo de información que puede ser de carácter personal. 

Eso sirve de desahogo para quien escribe y como curiosidad para quien lee.

Ahora bien, no vale todo. Es mejor poca información, pero de calidad, que mucha cantidad pero de contenido irrelevante. En definitiva, que lo que se transmita haga crecer el interés de quien lo lee; eso creará, además, un batallón de fieles seguidores-lectores.

Hay dos tipos de Blogs: el personal y el profesional. La diferencia está en la satisfacción de “escritura-comunicación-lectura” del primero y la “rentabilidad económica” del segundo. O lo que es lo mismo “hobby” o “trabajo”.

También hay que diferenciar entre "escribir en un blog" (que puede ser colectivo donde participan varias personas) y "escribir un blog", que es algo más personal.

En este caso, como lo que se trata es de escribir y comunicarse con los demás de una manera lúdica, distendida, creativa y divertida, se añaden los siguientes CONSEJOS 

  • Escribe con libertad.
  • Elige los temas que quieras (aunque siempre puedes seguir una línea editorial sobre un tema concreto).
  • Procura tener periodicidad, pero sin obsesionarte. Piensa que el blog es tu válvula de escape, no tu esclavitud.
  • Procura utilizar un lenguaje claro y cuida la ortografía.
  • Si pones fotos procura que sean originales.
  • Consulta otros blogs para ver su estilo y forma.
  • Consulta también las plantillas para hacer un blog vistoso que se ajuste a tu gusto y necesidad.
  • Si quieres hacer un blog ¡ponte las pilas ya! Porque siempre es buen momento para empezar.

Como sugerencia, aquí queda la invitación para consultar unos blogs que te pueden ayudar a buscar tu camino.






Mucha suerte. ¡Espero que te haya gustado! Continuará...

NOTA:
Recuerda que siempre hay que citar la fuente de información. Para citar este post, puedes hacerlo de la siguiente manera, por el método Harvard:

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viernes, 6 de noviembre de 2015

GRAMÁTICA DE LA FANTASÍA

PILAR DEL CAMPO PUERTA

Siempre hay un niño que te pregunta: "¿Cómo se inventan las historias?", y se merece una respuesta honesta. En la Gramática de la fantasía "se habla de algunos modos de inventar historias para niños y ayudar a los niños a inventar solos sus propias historias". (Gianni Rodari)



Para leer el libro en pdf, pincha aquí


Este libro es una ayuda pedagógica, un instrumento útil que ayuda a todos los quieren lanzarse a escribir por primera vez. Su autor, Gianni Rodari, maestro, periodista y divulgador de nuevos métodos pedagogos, brilló por su fantástico talento y originalidad, Fue autor de muchas e importantes obras que han contribuido a mejorar y renovar la literatura infantil mediante cuentos, canciones y poemas. 

Gramática de la fantasía, va a ayudar al escritor que empieza a no tener miedo a la hoja en blanco  y solo preocuparse en poner en marcha la imaginación, para poder escribir sin perder el control.

CONSEJO: Una historia sólo puede nacer de un «binomio fantástico». 

CONSEJO: No dejes pasar la oportunidad de leer este libro, porque te será de gran ayuda y, además, encontrarás  sentido al consejo anterior.


¡Espero que te haya gustado! Continuará...

NOTA:
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jueves, 23 de abril de 2015

LAS TERTULIAS LITERARIAS


PILAR DEL CAMPO PUERTA

FELIZ DÍA DEL LIBRO 2015... y siguientes.

María me cuenta que ha asistido a una tertulia literaria.


- Me parece estupendo, le digo, porque es una forma de tomar contacto con la literatura de forma lúdica e instructiva a la vez.

- Fue de manera casual –continúa ella- Todo comenzó en el vestíbulo del Teatro Albéniz, durante el descanso de Tío Vania de Chejov, un grupo de personas hablaba de manera tan interesante que no pude frenar mi instinto curioso de escritora y capté entre su diálogo “tertulia literaria”. Entonces, con cierto pudor, pregunté al que percibí más predispuesto a atender a una desconocida, y desde entonces ya he participado un par de veces.
- Estupendo –le dije. Hay muchos autores que son partidarios de las reuniones, aunque otros también se resisten, sus motivos tendrán.

   “…El péndulo cumple su vaivén instantáneo y otra vez me inserto en las categorías tranquilizadoras: muñequito insignificante, novel, trascendente, muerte heroica. Los pongo en fila de menor a mayor: muñequito, novela, heroísmo. Pienso en las jerarquías de valores tan bien exploradas por Ortega, por Scheler: lo estético, lo ético, lo religioso. Lo religioso, lo estético, lo ético. Lo ético, lo religioso, lo estético. El muñequito, la novela. La muerte, el muñequito. La lengua de la Maga me hace cosquillas. Rocamadour, la ética, el muñequito, la Maga. La lengua, la cosquilla, la ética" 


María había dado un paso hacia adelante. En mi opinión, acudir a tertulias, en este caso literarias, es una actividad interesante. Como no es posible leerlo todo, las lecturas que los demás ofrezcan, aunque sean pequeños párrafos, dejarán  el regusto de la intriga y pondrán en bandeja seguir adelante en otra ocasión. 

Otras veces, ni se pasaría por la mente leer a un autor con apariencia de serio, sin embargo, si la oportunidad de oír un comentario a su favor se brinda, tal vez, sea el serio escritor el que ayude a alcanzar las estrellas. ¿Qué leer? Se pregunta en ocasiones el lector solitario que se asesora por las ventas y, sin embargo, cuántas lecturas permanecen dormidas esperando que las despierten.



En las tertulias literarias de escritores, cabe la posibilidad de estrenar obra. Sí, dicho así parece muy pretencioso, pero no. El silencio se apodera de la sala cada vez que alguien decide ofrecer un poema, un pensamiento, un cuento o una obra de teatro. No olvidemos que El sí de las niñas la preestrenó de este modo Moratín, ante un público amigo. 


A María, en su primera tarde de tertuliana, Rayuela se le metió por las venas. Confesó no haberla leído; que la tenía en la estantería desde hacía varios años y que al oír mencionarla sintió una vergüenza inconfesable que le recorrió desde la raíz del pelo hasta los pies; y cuando llegó, se dirigió al anaquel, tomó el libro en las manos y mirando perpleja el tablero desordenado de capítulos comenzó por el 73.

- No iba a dejar a mi edad, “de otros lados los capítulos prescindibles” –dijo.

Consejo: Cinco buenas razones para leer nuevamente Rayuela 

No son mías, pero en mi labor como documentalista las he encontrado de una fuente fiable, pero como estoy totalmente de acuerdo, aquí pongo un aperitivo  (Capítulo 1) para invitaros a leerla de nuevo.


Hasta llegar a las tertulias de hoy, antes, Aspasia y Safo –en Grecia- rompieron el hielo. Más tarde, ya desde el siglo XVII, muchas damas francesas de la aristocracia y de la alta burguesía abrieron las puertas de sus salones para fines culturales, convocando a su alrededor políticos, escritores y artistas, fomentando un ambiente propicio a la intriga política y al escarceo amoroso. De finales del ilustrado XVIII son los salones de la marquesa de Rambouillet, y el de Ninon de Lenclos, célebre y hermosa cortesana a cuya casa, entre otros, acudía Molière y allí ella le inspiró el Tartufo. Ya en el XIX los salones literarios eran mucho más numerosos, destacando, sin duda, el de Marie Louise Condorcet, hija del famoso filósofo, y presidido por Marie d’Agoult, que tenía como asiduos a Vigny, Sué, Lamartine, Franz Liszt, entre otros. Y así, la costumbre de tertuliar se habría de extender a varios países europeos con vigencia plena hasta nuestros días.


- ¿Cómo siendo la mujer incitadora de encuentros culturales, tiene menos repercusión en la historia que el hombre?
- María querida, dejásemos el sexo en paz -la digo y la remito a leer de nuevo Cómo escribir sin perder el control

Tertulia (Ángeles Santos)


 ¡Espero que te haya gustado! Continuará...

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jueves, 16 de abril de 2015

PENSANDO EN LOS DEMÁS

PILAR DEL CAMPO PUERTA

Es cierto que el escritor debe escribir pensando en los demás, pero lo más importante es que se sienta cómodo y satisfecho con lo que escribe, luego, puede decirse que hay que escribir para uno mismo... ¡Vaya lío!

Al respecto hay opiniones: 

Mario Benedetti decía: “No escribo para el lector que vendrá, sino para el que está aquí, poco menos que leyendo el texto sobre mi hombro”. 

Miguel Delibes apuntaba: “Llega un momento en que escribes como un deber hacia los demás, como una necesidad. Al principio, no, al principio escribes con la ilusión de comerte el mundo, de decir algo grande, algo importante; después llega un momento en que conviertes la escritura en un hábito. La felicidad de la escritura no llega hasta el final de la última redacción, pero hasta llegar a eso a mí al menos, me comporta auténticos sufrimientos”. 

Isabel Allende hace alusión a:  “Coger al lector por el cuello y no soltarlo”. 

El sillón rojo (Macarena Fernández)

Puede que esto último el escritor novel lo consiga con el tema, pero para que no se pierda en el maremagnun de palabras, lo mejor es que comience por aplicar en lo que en periodismo se denominan las tres ces, “Claro, Concreto y Correcto”, que ya tendrán tiempo de llegar a:


“Babeado, acariciado, mordisqueado, lamido y estrujado, El Incógnito, a pesar de su monogamia crónica, soportó la avalancha, reprimió la desgana, imaginó que era víctima de Paulette y, resignado a la morbosa atracción que todo monógamo ejerce (salvo en quien quisiera), esperó paciente, en aras de su misión, a que se desfogase la desvergonzada. Esta mansedumbre estuvo a punto de transformarse en ira, debido a la ilimitada impudicia de la oficiante. Hasta tuvo momentos El Incógnito, cuando ya no tenía pantalones, durante los que creyó licuarse y únicamente la alta estima que de sí mismo poseía le impidió embelesarse con el culto de que era objeto” (Gramática Parda de Juan García Hortelano). 


La paciencia –corrección tras corrección- del maestro García Hortelano y la destreza le alejó de la utilización de vocablos sencillos, de énfasis, de tópicos, de circunloquios, de repeticiones en un exhaustivo trabajo de creación literaria donde tanto el tema como el lenguaje son protagonistas de esta obra galardonada en 1982 con el Premio de la Crítica. 

Consejo: Es mejor empezar escribiendo obras cortas, con lenguaje sencillo, pero no vulgar, y que llegue a un público extenso.

Consejo: Hay que tener cuidado con lo simple, puede ser más complejo de lo que parece.

¿Escribir para los demás? Sí, si lo que se quiere es compartir con los demás lo que se ha escrito, que nos lean, que nos entiendan, que disfruten con lo que hemos escrito, con lo que están leyendo.

¿Escribir para uno mismo? Sí, si eso da ánimos para seguir escribiendo, para seguir contando historias sin el temor de pensar, ¿gustará a los lectores?. Para gustos se hicieron las cosas y no a todos gusta lo mismo.

Se me ocurre dejar aquí un poema de Mario Benedetti, Bienvenida. ¿A quién? ¿A qué? Digamos que, en esta ocasión, es a la escritura... pensando en los demás.


Se me ocurre que vas a llegar distinta 
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero
después de todo la nostalgia existe

aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco
yo nostalgio
tu nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie
tu rostro es la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros
no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta
como pueblo
y eso te da una lumbre
inapagable
ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza
sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas.


¡Espero que te haya gustado! Continuará...

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jueves, 9 de abril de 2015

VACACIONES Y OTRAS CUESTIONES

PILAR DEL CAMPO PUERTA

En tiempo de vacaciones, buscamos tiempo para hacer muchas cosas, desde estar tirados en el sofá hasta andar investigando el mundo por las redes sociales. Y eso es lo que estaba haciendo cuando se me ha ocurrido escribir esto.

Como en vacaciones leer es algo a lo que también la mayoría dedicamos más tiempo, por el placer de leer, de aprender y recoger ideas que nos ayuden a encontrar recursos para cuando nos pongamos a escribir nuevos relatos o poesías (siempre poniendo el propio signo de identidad por supuesto) el mensaje encontrado ha despertado en mi ánimo el compartirlo con todos. 

Y si ademán las vacaciones van ligadas a otras cuestiones, digamos que culinarias, tradicionales o simplemente glotonas; en definitiva, si ligadas al deseo, según la época del año, de tomar dulces: turrón, torrijas, helados... o simplemente chocolate negro, es bueno tener en cuenta que:

¿Veis de qué poco se puede sacar una breve historia?

CONSEJO: Se puede escribir de cualquier cosa: tema libre.

Sirva este mensaje como INVITACIÓN para que a quien le plazca escriba algo SOBRE LA LECTURA, yo ya lo hice, y si quiere compartirlo con este blog será bien recibido.




¡Espero que te haya gustado! Continuará...

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jueves, 2 de abril de 2015

LA LECTURA

PILAR DEL CAMPO PUERTA

Ya que tanto hincapié hago en la lectura, os ofrezco este escrito que hace tiempo hice en honor a LA LECTURA y que está dentro de mi libro Mar: Pinceladas y letras.




¡Leer o no leer; he aquí el problema! .

¿Qué es más grato para el espíritu, sufrir los golpes y dardos de la insultante información, apenas elaborada, transmitida en favor de sumas millonarias, insulsa de temas apresando almas faltas de voluntad selectiva, incapaces de tirar la basura caída en sus manos; o tomar las armas poderosas y mágicas de la lectura culta  interpretándola entre líneas, contaminado el espíritu de ideas y energía positiva?. ¡Embrutecer…, morir, sin más!. ¡Leer…, aprender, vivir!.

Mil palabras resumen una imagen, pero cuando ésta anula la imaginación y el juego a descubrir  rostros sin edad, modos y modales, ropas que cubren o descubren, lugares, borrascas en contraste con brillantes resplandores, nubes que semejan la faz de etéreos seres, crepúsculos dormidos, la reina de la noche blanca y limpia, paisajes evocados para ver en un cerrar de ojos, bien puede decirse que la batalla está perdida. Y cuando sean los sentimientos  reflejos de una imagen, es más fácil sellar el amor con un beso y el desengaño con un duelo, que plasmar el sueño soñado del amor en versos, y reprochar en una carta doliente el desencanto. Pero, ¿no es más hermoso que los poemas de amor  transfundan suero de amor por las venas o que el doliente desencanto haga incluso llorar?.

¡Leer o no leer; cuesta tanto hacerlo!.

En tiempos de rentabilidad, donde el couché compite con lo didáctico, lo impensable con lo reflexivo, la bulla con la calma…, no se halla lugar ni momento para la lectura bien entendida, cuesta hacerlo. Muchos dicen leer deportes,  moda,  dietas, programaciones, prospectos, pero ¿y el libro?. Existen mil razones para esquivarle, pero cien mil para leerle, sólo es cuestión de voluntad,  y no vale  preguntarse dónde o en qué momento; hay quien realiza el acto en el autobús, en un banco del parque, en una fila de espera, en un consultorio médico, en la biblioteca, en el dormitorio, en el cuarto de baño, o frente al mar. ¿Por qué no frente al mar?. A solas comienza el cortejo. Se acaricia con suavidad la cubierta del que guarda un mundo desconocido y enigmático, la primera frase llega a los labios, se relajan los músculos, queda ausente el tiempo y el corazón prendido al vicio más confesable: la lectura.

La lectura (Pilar del Campo)



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lunes, 2 de marzo de 2015

EL USO DE LAS PALABRAS

PILAR DEL CAMPO PUERTA

Para conocer las palabras y poder sacar todo el partido de ellas es preciso leer, porque las palabras están en los libros, sen de la materia que sean. Pero hay que ir más allá para conocer las palabras y usar las herramientas necesarias: los diccionarios o los libros donde la lengua sea la materia principal. 

De entre los muchos títulos que se pueden encontrar yo voy a recomendar unos pocos que forman parte de mi biblioteca; llegaron a ella hace tiempo y le agradezco que estén a mi lado.

 

Escrito por Julio G. Pesquera, profesor, es un libro ameno y divertido que hace fácil la lectura y la comprensión, muy útil para quien quiera conocer mejor mejor el idioma y no caer en vicios y errores.


"Lengua oral y escrita son, en realidad, dos lenguas distintas; la primera es un hecho natural adquirido básicamente, en la que los sociólogos llaman etapa verbal del desarrollo infantil, entre los dos y cinco años. La segunda es un hecho cultural, de más tardío aprendizaje, y que responde a la voluntad del hombre de dejar constancia de algo, superando la instantaneidad del lenguaje articulado."


Escrito por Leonardo Gómez Torrego este manual de gramática resuelve las dudas de la lengua con explicaciones claras y muchos ejemplos; es muy fácil de usar pues está organizado en forma de fichas y con un índice temático. En definitiva es un libro que ofrece respuestas al alcance de todos.
(Ver más información del autor en Te gustará saber, 5)

"... Esta gramática presenta muchos aspectos de novedad que la hace, sin duda, más atractiva al lector, que se ve obligado a discrepar o a discutir sobre algunos fenómenos concretos... Puede ser gran de utilidad para alumnos y profesores de niveles de enseñanza no universitaria... así como todas aquellas personas que demuestran un claro interés por el funcionamiento gramatical de nuestra lengua".



Todo escritor debe apoyarse en este diccionario orgánico, sugeridor de imágenes y asociaciones, donde a la idea se ofrecen en tropel las voces, seguidas de sinónimos, antónimos, análogos y referencias. 
Es como un bibliotecario solícito, que lo sabe todo, una incesante fuente de información, una gran ayuda.

Lo mejor de este diccionario es que encierra, además, una apasionante historia de trabajo del lexicógrafo Julio Casares del que el 1 de julio de 2014 se cumplieron los 50 años de su fallecimiento. 



Un diccionario que cada día vuelve Leer más

Este libro de Fernando Lázaro Carreter (mi primer gran encuentro conceptual con este maestro fue cuando estudiaba COU... ya ha llovido) en una elegante ironía a las barbaridades que se cometen al hablar y al escribir. Ameno y divertido, se puede leer todo seguido por capítulos. Pero lo más importante es que no se puede dejar de leer porque engancha. Imprescindible para conocimiento de la lengua española.
Aquí puedes leer más DARDO EN LA PALABRA de Lázaro Carreter 
De suma importancia son las reglas ortográficas ya que regulan la escritura de una lengua. Hay muchas cosas que aprendimos en el colegio y aún perduran, sin embargo, la lengua está viva y en constante cambio, adaptándose a los tiempos y todos los países de idioma español, por eso, lo mejor es,  para evitar errores, estar al día y conocer lo que en cada momento la Real Academia Española ha aprobado. 
Pincha aquí para conocer las principales novedades de la última edición de la
 Ortografía de la lengua española (2010)


Consejo: Que nadie crea que los libros mencionados son aburridos, todo lo contrario, ayudan a refrescar lo olvidado, aportan conocimientos nuevos y contribuyen a jugar con el significado de las palabras. 

Consejo: Tampoco hay que descuidar los signos de puntuación, y aunque siempre es necesario seguir con la historia antes de que se olvide, la puntuación debe llevarse a la vez, pues es un error pensar en corregir la ortografía al final porque siempre hay algo que se escapa.

Como anécdota, decía Rafel Alberti sobre este tema y de su poesía “que en la elaboración de sus poemas se fiaba sobre todo de su oído, que le daba el ritmo del verso. A fuerza de repetir poemas en voz alta había alcanzado una extraordinaria sensibilidad para valorar el sentido de las frases y captar así el ritmo adecuado para sus composiciones”. 

No me parece mal. Tanto en verso como en prosa hay que que escuchar lo que el texto nos transmite, porque nace en el corazón, se retuerce en el vientre, resuena en el oído y sale por la mano; pero antes de salir hay que escucharle, porque como si de una composición musical se tratase, hay que dejar que el texto nos lleve, que su melodía nos invada y, sin prisa, nos permita transcribir su sonido. 

Consejo u observación: Decir que las palabras construyen frases, que el conjunto de varias frases bien organizadas llevan al párrafo y que un número indeterminado de párrafos conforman un texto, no quiere decir que el texto sea válido, literariamente hablando.

Como decía Borges, al lector hay que darle facilidad de lectura, por eso, que se le quite al novel de la cabeza que utilizar “campo” “aurora” o “corazón” es utilizar vocablos simples, el lector entiende eso y sobran sus definiciones. El novel se acobarda con los vocablos utilizados habitualmente y estima más culto “rizar el rizo”; que no se equivoque, expresarse claro, concreto y conciso no hace daño a nadie, pero es muy importante conocer bien las palabras para utilizarlas de manera correcta. Y para que un texto adquiera calidad, la invención -con soporte de documentación o de observación-, la disposición de pensamientos y la elocución son elementos indispensables.

Por último, una vez mencionada la DOCUMENTACIÓN, como documentalista iré aportando aquellas novedades que encuentre de interés. También recomiendo consultar la página Te gustará saber.


¡Espero que te haya gustado! Continuará...

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Recuerda que siempre hay que citar la fuente de información. Para citar este post, puedes hacerlo de la siguiente manera, por el método Harvard:

Apellido, Inicial del nombre (Año de publicación): "Título de la entrada del post del blog". Título del blog en cursiva, día y mes del post. Disponible en: URL del recurso [Consulta: día-mes-año].



lunes, 23 de febrero de 2015

LEER CON LOS CINCO SENTIDOS

PILAR DEL CAMPO PUERTA



Hace tiempo adopté la teoría de que la lectura de un libro se hace efectiva para el lector cuando éste es capaz de recordar lo leído por la percepción que haya tenido de él a través de alguno de los cinco sentidos, o todos a la vez. Tal teoría me surgió cuando tras deleitarme con un título releído por tercera vez, noté que algo de mí se activaba.

Con la sugerencia que mi hicieron de conocer LEER CON LOS CINCO SENTIDOS,  de Víctor Moreno Bayona, pude asentar mis fundamentos. Su lectura me hizo reflexionar desde la introducción donde hallé una aportación de Francisco Bacon: “Probamos muchos libros, pero son muy pocos los que masticamos bien y los que dirigimos mejor”.

En el citado libro, el tacto, la vista, el olfato, el oído y el gusto son sus protagonistas. El autor tiene claro que con su escritura invita a la lectura, para que los educadores se sumen a la labor de acercar y animar a los más reacios al apasionante mundo de la palabra escrita. De manera casi sistemática, y con la intención de un mejor y mayor conocimiento de cada unos de los sentidos, aporta ficha técnica y lingüística, expresiones, refranes, argumentos, sensaciones y actividades de divertido y diverso interés.

En el primer capítulo tropiezo con Miguel Delibes y su afirmación “Hay escritores que escriben con los ojos, otros con la nariz, y otros, como me ocurre a mí, que escriben preferentemente con el oído”. Ante tal frase, Víctor Moreno se sorprende de que el maestro se olvide del tacto. Bohumil Hrabal viene a decir que “Quien no palpa los libros no los ama; quien no los manosea, no los desea; el primer acto de amor hacia los libros, primero se demuestra con la mirada y después con la mano”. Y Juan Cruz afirma que “el libro es tacto”. En mi opinión, y ejerciendo de árbitro entre ellos, doy la razón a todos y comparto sus opiniones.

El tacto primero del escritor es para el instrumento escriptor que ayuda a gestar y desarrollar el texto a golpe de un sin fin de horas de trabajo mientras la depuración de ideas y personajes llegan por los ojos y oídos a través de imágenes y diálogos. Para el lector, el contacto de la cubierta y posterior manoseo de las hojas, ya debería ser suficiente para no olvidar el libro, pero hay más: es conveniente una lectura pausada y con esmerada concentración para encontrar situaciones donde el tacto esté presente: “La cal de las paredes tenía una textura suave como la piel de un niño”, “Su piel tiene un tacto suave, cálido y maravilloso…”. Por tanto, esta tarea de búsqueda es una actividad que debería llevarse a cabo en las lecturas organizadas de manera grupal, o en la silente y reflexiva lectura individual.

Por supuesto, valga esta última propuesta para descubrir el territorio que cada uno de los sentidos tiene dentro del texto. A modo de ejemplo, de John Ruskin:“lo más grande que hace un alma humana es este mundo es ver algo […] Ver con claridad es poesía, profecía y religión, todo en uno…”. De Sánchez Ferlosio:“Al desván se subía por una breve escalera de caracol. Había allí una luz laminada que entraba por el cristal empolvado del tragaluz… El desván olía a cerrado y estaba lleno de sueños… Era una silla de madera de cerezo branizada a la muñeca, con su color rojo, líquido como el vino de Burdeos…”. En los versos de Rodari: “… Oigo la voz del árbol, de la piedra en el suelo, del arroyo, del pájaro, de la nube en el cielo. Y comprendo a los niños cuando hablan de esas cosas que en la oreja ya madura resultan misteriosas…”. Antonio Machado en su Juan de Mairena: “… Porque siempre es de mal gusto lo que no se lleva en una época determinada”; o de Laura Esquivel: “¡Qué sensación más agradable! Cuando estoy en casa de tía Lou siempre me como el pan con mantequilla de esa manera”. Y para terminar, de Patrick Süskind: “Pronto, había llegado a no oler simplemente la madera, sino las clases de madera: cedro, roble, pino... y diferenciaba el olor de cada tabla […] y los diferenciaba como objetos con tanta claridad como otros no podrían haberlo hecho con la vista”.

Otras valiosas aportaciones de este LEER CON LOS CINCO SENTIDOS es ayudar a todos a conocer los libros que poseemos. Muchas veces ocupan nuestras estanterías y presumimos de ellos, de la cantidad de volúmenes que forman nuestra particular biblioteca, incluso de cuántos nos hemos leídos, pero ¿los conocemos de verdad? Lo primero que salta a la vista son las cubiertas, tal vez después el tamaño, luego su grosor; debería tener cada uno una ficha de contenido elaborada tras su lectura,… Pero ¿sabríamos distinguirlos por su olor? Así como cada persona tiene un aroma corporal personal e inconfundible, los libros también albergan una olorosa personalidad, a la que contribuye el papel y la longevidad. Por lo que podría afirmarse, que el olor también lleva al recuerdo.

Volviendo al título que ocupa estas páginas, y en lo tocante al esfuerzo que el autor hacer porque los no lectores se acerquen a descubrir la magia de la lectura, o los ya lectores encuentren un punto de apoyo más para afianzarse en tal afición, quiero resaltar la amena y sabia manera con que Moreno se expresa, haciendo de un voluminoso tomo, un tomo fácil de leer y asimilar cargado de lecciones supletorias que enriquecen el conocimiento de los que se acercan a él. A la vez que hace una deliciosa invitación ya desde sus primeras páginas: “Como lo que aquí se propone no se agota ni en un día, ni en un año, las posibilidades de experimentación son innumerables… Se aconseja  que, caso de caer en la deliciosa trampa de realizar las actividades propuestas, no se intente hacer todas en una sesión ni de aplicarlas a un solo libro. Desterremos la prisa.”

Uno, pues, mi teoría a las ideas y el trabajo de Víctor Moreno Bayona y digo que jugar a encontrar los sentidos dentro de las lecturas no es un simple ejercicio; con el tiempo, llegará a convertirse en vicio, en obsesión, y eso producirá en el lector el placer de perpetuar los libros en la memoria con más facilidad, sin perder detalle de la trama.


Y como colofón, solo añadir que por mucho que se anime a la lectura, cada vez con métodos más atractivos y novedosos, cada persona llegará a ella en el momento que su mente, espíritu o, incluso, circunstancias, decidan. Cada individuo tiene una particular madurez para la lectura, y puesto que no es tarea fácil, en el más amplio sentido de la palabra, lo que nunca se debe hacer es imponerla. De entre otros muchos títulos que tienen que ver con el acercamiento de la lectura a los más reacios, D. Pennac, en Como una novela recoge la afirmación de que el verbo leer no debe estar sujeto a imperativos, así como tampoco lo ha de estar el verbo amar. Pero lo cierto es que el que descubre la lectura por causalidad, acaba amándola por el imperativo de la libertad, pues leer hace a los hombres más libres. 

Consejo: Hay que aprender a leer con los cinco sentidos para poder escribir bien.

Consejo: Si leer requiere de cinco sentidos, escribir precisa de un sexto, la intuición de que lo que se escribe invita y engancha a la lectura.

¡Espero que te haya gustado! Continuará...

NOTA:
Recuerda que siempre hay que citar la fuente de información. Para citar este post, puedes hacerlo de la siguiente manera, por el método Harvard.

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lunes, 26 de enero de 2015

CÓMO Y POR QUÉ ESTE LIBRO, ESTE BLOG (II)

PILAR DEL CAMPO PUERTA

Lectura y escritura puede decirse que van siempre de la mano; claro que, no todo el que lee escribe, pero sí, todo el que escribe lee. Y para poder desarrollar este libro y este blog he leído mucho sobre este tema, otros que también me interesaban, y he intercalado alguna novela por aquello de la distracción. 
Libros amarillos (Van Gohg)

Entre mis muchas lecturas, El oficio de escritor de Ana Ayuso, libro que recomiendo, me puso en la pista, pues formula la pregunta ¿Por qué se escribe?, y a continuación, sucesivas respuestas de ilustres, tan ilustres, como:

Mario Vargas Llosa  que dice, “En efecto, como si en la realidad no pasaran ya bastantes cosas, como si en la vida no hubiera bastantes personajes, bastantes dramas, bastantes aventuras, hay hombres (y mujeres) que se apartan de sus semejantes, se encierran y pasan días, semanas, meses, angustiándose, desesperándose, por crear ilusoriamente, a través de las palabras, nuevos dramas, nuevas angustias, nuevas alegrías, nuevas situaciones, nuevas aventuras… Así la primera comprobación que haría yo –dice él- desde el punto de vista del novelista es la de que ese hombre (o mujer) es un rebelde…un hombre (o mujer) que no está satisfecho con el mundo”.

Adolfo Bioy Casares se decidió a escribir porque“es el placer de las historias”, “es algo que va más allá de la técnica”;  dice también “Somos narradores, hay mucha gente que lo es y para esa gente hay otras que está deseando que le narren historias”. 

Clarice Lispector tiene la impresión de que escribe por pura y simple curiosidad “Es que, al escribir, me doy las sorpresas más inesperadas. Es en el momento de escribir cuando muchas veces soy consciente de cosas, de las cuales, siendo inconsciente, antes yo no sabía que sabía”. 

Carson McCullers apunta “Ha de ser que uno escribe por una necesidad inconsciente de comunicarse, de expresarse a sí mismo”.  

Para José Luis Sampedro “En la vida actual y en todas las vidas la literatura da siempre un enriquecimiento al escritor, porque escribiendo, uno se revela a  sí mismo a fuerza de buscar una manera de decir las cosas o de buscar algo que decir”. 

Y así podría seguir citando frases ilustres de ilustres plumas, pero mi tarea de hacer Escribir: pensar, vivir, como libro y como blog, no es precisamente la de hablar de los grandes, sino para atender las demandas de Enrique, Mercedes, Julia, Antonio, Charo, Valeriano... amantes de la escritura con profesiones tan distintas como amas de casa, jubilados, licenciados, funcionarios, administrativos, maquilladoras, enfermeras, 
informáticos, comerciales,… todos unidos por una misma pasión: escribir.
(He de decir, que todos los nombres citados existen, son de carne y hueso, son alumnos de mis talleres de escritura creativa)

Paul Auster dice “A menudo me pregunto por qué escribo” y continúa “Es una actividad que parezco necesitar para vivir”. 


En cierta ocasión, a este mi grupo de alumnos del taller de escritura creativa les formulé varias preguntas en relación al tema:
¿Por qué escribes?
¿Qué sensación te produce escribir?
¿Qué buscas con la escritura?
¿Cuál serían tus mayores deseos para con la escritura?

Consejo: Medita tú también y escribe tus respuestas, porque escribir es una terapia, una forma sencilla y exacta de sincerarse con los propios sentimientos. 

Como este ejercicio de reflexión es válido para cualquier situación de la vida, porque al escribir se ven las cosas más claras, aquí va otro consejo.

Consejo: Lleva siempre a mano algo dónde apuntar (agenda, teléfono, servilleta de papel...) todo aquello que se te pase por la cabeza, por la vista, gusto, oído, olfato, tacto, porque nunca sabes en qué momento vas a utilizar ese sentimiento, percepción, recuerdo. 
El escritor tiene que llevar los ojos muy abiertos a la vida para no perderse detalle; para ayudar a la inspiración porque existe, pero debe estar siempre alerta.
Buho (Jorge Valero)



¡Espero que te haya gustado! Continuará... 

NOTA:
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