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lunes, 25 de abril de 2016

EL RELATO EPISTOLAR (II) (Contiene el relato "Carta a Deviana")

PILAR DEL CAMPO PUERTA

La mejor demostración que se me ocurre, es ofrecer este relato.


Carta a Deviana

Querida Deviana:

 (…) Tu sonrisa me agrada hasta tal punto, que la percibo en cada signo de caligrafía cuando me cuentas las anécdotas de la pequeña “Popi”. Te hacía falta, y me alegro de que mi empeño se alzase en favor de tu obstinación. Desde pequeñita habías deseado algo así, que fuera muy tuyo, que tuviera confianza en ti, con quien compartir la risa (esa que a mí me entusiasma), que enjugara tus lágrimas (esas que a mí tanto daño me hacen). Hasta el nombre me parece apropiado, sencillo, ligero, pronunciable, me recuerda el sonido de un primer balbuceo, de un primer alimento, de un primer beso, de un primer juego, de un primer lamento… ¡Cómo lamento no estar a tu lado! ¡Cómo lamento no tener cera a “Popi”, o mejor, ser “Popi”, ¡para que tu mano me premiara con una caricia! Espero que este tiempo de distancia se vaya acortando, pues no deseo más que notar tu mano sobre la mía, por eso cuando este papel te llegue acarícialo porque lleva parte de mí.

Puedes leer el relato completo pinchando aquí


CONSEJO: Escribir cartas es un ejercicio sano que se debe practicar  a menudo para no perder la costumbre. 

CONSEJO: Escribir un relato en forma de epístola tiene un atractivo especial. Pruébalo. No te arrepentirás.


¡Espero que te haya gustado! Continuará...

NOTA:
Recuerda que siempre hay que citar la fuente de información. Para citar este post, puedes hacerlo de la siguiente manera, por el método Harvard:

Apellido, Inicial del nombre (Año de publicación): "Título de la entrada del post del blog". Título del blog en cursiva, día y mes del post. Disponible en: URL del recurso [Consulta: día-mes-año].


miércoles, 6 de abril de 2016

UN POCO DE TODO, POR FAVOR

PILAR DEL CAMPO PUERTA

El cuento, la novela, la poesía, las comedias, el ensayo, la crónica, los anales, biografías, autobiografías, memorias y los discursos son referentes de escritura para cualquier escritor.

El cuento es más antiguo que la novela. Tiene su origen en Oriente y llegó a Europa durante la Edad Media; primero fueron las traducciones y luego, los grandes maestros (Bocaccio, don Juan Manuel, Chaucer, Perrault, Grimm, Holffmann, Andersen, Ruiz de Alarcón, Clarín, la Condesa de Pardo Bazán, Valera, Unamuno, Jorge Luis Borges y muchos más a lo largo del tiempo le han ido perfeccionando, sin perder en ningún momento sus características.

El  microcuento, como variante del cuento, aunque sea breve, narra, cuenta algo y deja al lector suspendido del incógnito pues no deja de ser una historia pero con la condición esencial de que empieza y acaba con el mismo personaje o la misma situación. El ejemplo de todos conocido es el famoso “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí” de Augusto Monterroso.

Alexandr Sergueievich Pushkin dijo al respecto de esta variante narrativa, “Hay que ser exactos y breves”. 

CONSEJO: Si la estructura del cuento es: presentación, nudo y desenlace, la del microcuento es: un nudo muy escueto que a la vez es detonante, y el desenlace; eliminando el desarrollo.

La novela moderna basa sus orígenes en España con el Lazarillo de Tormes, obra anónima del siglo XVI, alcanzando su máximo esplendor con el Quijote de Cervantes en el siglo de oro. Desde la picaresca y las andanzas, ha pasado la novela por varias etapas y son diversos los temas que pueden encontrarse actualmente en ella –policíaco, psicológico, fantástico, histórico, rosa, ciencia ficción…
Como dijo Luis Landero “La novela morirá cuando dejemos de soñar”.




CONSEJO: No hay desaprovechar ningún momento de inspiración y cualquier escritor puede atreverse con todos los géneros. Aparecerá el que le haga sentir mejor y seguirá su camino.



¡Espero que te haya gustado! Continuará...

NOTA:
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lunes, 14 de marzo de 2016

MÁS SORPRESAS (continúa el relato "Nunca el silencio habló tanto")

PILAR DEL CAMPO PUERTA

La sorpresa, el suspense, el misterio forman parte de la magia de la novela. Son adornos imprescindibles para hacer que el lector se interese. Si el escritor concibe el relato de manera que al lector le asalten la curiosidad y preguntas como ¿dónde está? ¿quién es? ¿quién lo hizo? ¿qué pasará? habrá logrado un suspense –propio de las novelas policíacas o de aventuras pero no reñido con cualquier otro género novelesco- en donde siempre quedan asuntos por resolver. 


Consejo: Para que el suspense sea mayor hay que evitar dar respuesta inmediata a las cuestiones citadas alargando así el momento de desvelar los secretos:

(Si has leído todo lo anterior, pues seguir perfectamente con el relato Nunca el silencio habló tanto) 

Tras aquella cortina de humo, en conjunción con la húmeda cortina de sus ojos, Nely no pudo por menos, una vez más, que recordar a  Rita. Todo era tan igual al pasado. De repente, Nely notó algo pequeño, blando, suave y tibio en su mano, era la de una niñita de apenas cinco años, que se le había colado entre la firme de Nely buscando aún más protección. Aquella sensación le hizo recordar que en el pasado, negro todo y de irrespirable sopor, cuando abrió la mano pensando que era la de la niña, se percató que su muñeca preferida, ser inerte, se había salvado. Más hubiera valido la pena ser esa la abrasada.

Consejo: Es imposible, con una frase o un párrafo, describir el misterio. Éste ha de irse masticando según avanza el relato, y para ello nada mejor que dejar pistas.


Los acontecimientos parecían repetirse.
-          ¿Estás bien? –preguntó John.
-          Sí –respondió Nely apretando con fuerza la mano infantil.
Todo iba demasiado rápido aunque pareciese todo lo contrario. Las llamas ya empezaban a devorar un ala del colegio, por fortuna, la menos utilizada; pero el miedo estribaba en un avance inesperado hacia el laboratorio.
-          ¿Has visto a Gus? – se interesó Nely haciendo acopio de fuerzas.
-          Todavía faltan algunos por salir.
¡Dios mío!, pensó. Pero en ese instante tres encargados del centro descendían lo más rápido posible, cada uno empujando una silla de ruedas. Gus iba en una. Nely corrió hacia él sin soltar a la niña y los tres se abrazaron. En unos instantes, y pasado el peligro inminente, a la profunda y sincera unión se fueron uniendo otros. Nely y John no se abrazaron, les bastó con mirarse.
La primera vez que los ojos de Nely se cruzaron con los de John, le parecieron similares a los de Rita, siempre en el recuerdo, fruto del reflejo inesperado del haz de luz que atravesaba por las rendijas de la persiana. A punto estuvo de proferir un grito hasta que la voz masculina preguntó:
-           Te has asustado?
-       No. Era la luz que me cegaba –se excusó ella girando un poco la cara hacia la sombra.
La tarde era calurosa y aquel ala del edificio –ahora destruida- durante esas horas estaba expuesto al sol, por lo que las persianas andaban bajas dejando una penumbra fresca y lánguida en el ambiente.  Cierto era que la luz la cegó, pero también la presencia de John al que nunca antes había visto, pero del que tenía unas magníficas referencias; tan alto, tan elegante, tan distinto al resto… Le habían recomendado que hablara con él para poner en práctica una actividad nueva, pero a mes y medio de su estancia en el centro, aún no habían tenido ocasión de cruzarse, y ahora al tenerle delante, con esa luz impertinente que le iluminaba el rostro; rostro que esbozaba una sonrisa; sonrisa que infundía confianza; la misma que Nely necesitaba para articular palabra tras el sobresalto pueril.
-          Yo venía…
-          Pero no te quedes ahí de pie, siéntate.


María intervino:  ¿Y para qué tenía que verle con tanta urgencia?
 - No tengas prisa mujer, dije yo, ya lo sabrás.


Si hubiera saciado la curiosidad de María sobre el relato que había comenzado “in medias res” (hacia la mitad), utilizando de continuo el “flashback” (narrando a saltos hacia atrás), y me hubiera lanzado al “flashforward” (adelantar acontecimientos), la historia podía tenerse por concluida, y el espectáculo debe proseguir.


¡Espero que te haya gustado! Continuará...


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lunes, 29 de febrero de 2016

El ELEMENTO SORPRESA (Contiene el relato "Bidet en altar")


PILAR DEL CAMPO PUERTA


CONSEJO: Si hay algo de lo que no debe nunca olvidarse un escritor  es de la sorpresa. 

Por eso me atrevo a sorprenderos con este relato: Bidet en altar

No se piense el lector que es cosa de risa el título poco ortodoxo. ¿Irreverente? ¡Sugerente! De sobra es sabido lo que es un bidet, dónde se enclava y cómo funciona. Pero, además, ¿quién no ha usado un bidet para otros usos paralelos? Relajar los pies, remojar unos calcetines, cualquier delicada prenda... ¿digo prenda? ¡la más íntima! Y entre tanto me sucedió que...










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lunes, 25 de enero de 2016

TRAS LAS HOJAS (FOTOINSPIRACIÓN)

PILAR DEL CAMPO PUERTA

Veo, veo
¿Qué ves?

Una invitación para escribir una historia. ¿Te animas?



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viernes, 2 de octubre de 2015

CUENTO, RELATO, NOVELA ¿QUÉ ESCRIBIR?


PILAR DEL CAMPO PUERTA


Hombre pensando (Ramón Rovira Giménez)

La duda común es qué escribir, por eso conviene recordar que:

El RELATO es una historia real o de ficción, que permite algún desvío o digresión, puede no tener personajes, y su extensión es variable, desde muy breve hasta unas cincuenta páginas más o menos.

El CUENTO, es una historia real o de ficción, pero que tiene un número limitado de personajes –a veces sólo uno- y les lleva con firmeza hasta el final, sin digresiones ni desvíos. 

Casi siempre en el cuento el autor conoce el final y va colocando los distintos elementos precisos para que desde la primera línea se llegue sin digresión hasta ese final imaginado. Borges, maestro del cuento, antes de concebir la historia conocía el principio y el fin, lo que le permitía culminar su narrativa en los parámetros que  estableciese y sin digresiones.

La NOVELA es un texto narrativo de amplia y compleja estructura; una historia real o de ficción, que permite al autor introducir tantos personajes y conflictos como quiera y precise la trama, eso sí, con coherencia y conexión entre ellos.

Ahora conviene recordar los esquemas:


Principio  -------------------------------->   Fin

Principio  ----------- Momento ---------------------------->   Fin
                 crucial = Principio del relato

Principio ---------------- Crisis = Principio del relato  -------------------->  Fin
  
Por último su forma de aplicarlos:

El CUENTO va a seguir siempre un esquema lineas, siempre hacia adelante y sin digresiones.

El RELATO, permite la introducción de una o varias digresiones, (por ejemplo en el esquema primero) y sería así:

Principio  ------------------------------------------------------------>   Fin
                                                      ▐                                         ▐
                                                 Digresión                             Digresión

En la Vida y circunstancias de Norberto Cantueso (en Formas de contar una historia) la digresión es:

Cuando hubo Norberto Cantueso saltado otra vez, y hacia fuera, el muro del convento de las Beatas Nuevas, la novicia no pudo por menos que correr a la capilla, e hincada de rodillas llorar su torpeza. ¡Mira que si era un ladrón! Y con esa incertidumbre la halló una reverenda.

-  ¿Pasa algo hermana?
-   No, una mota en el ojo.

Y de súbito rompió a llorar más fuerte. Para su más sensible interior sabía bien la monjita que en no más de diez minutos, había visto a un hombre en cueros, le había encubierto, había jurado y había mentido ¿Cómo así tomar los hábitos definitivos? 

La NOVELA, hermana mayor de la narrativa, admite tantas maneras de contar, digresiones y personajes como considere su autor, pues su ficción lleva a enlazar tantas escenas como sean necesarias para entretener y enganchar al lector. 

CONSEJO: Para escribir una novela es esencial llevar unos buenos apuntes para tener, en todo momento, el control de la situación de la historia y los personajes sin perderse. 
CONSEJO: Cada digresión o suceso nuevo debe resolverse.
CONSEJO RIMADO: 
¡A la hora de redactar, observaciones para no olvidar!
Si bien sé que quiero decir,
tengo seguridad hasta dónde llegar
después de que partí,
trazo de la obra el guión o la estructura.
Más, por blanca que sea,
la cuartilla, ya sin temor me mira
y sobre ella comienzo a escribir.
Las palabras llegan solas.
Cuento más de tres mil.
Y tantas veces como haga falta,
me paro a corregir.
Si importante es lo que digo,
más, es cómo lo transmito.
Y en tocante al lenguaje
claro, concreto y conciso,
pues habrá para enredarse
si me alcanza un don divino
Hacer al tiempo dormir cuanto quiera,
pues recapacitar y redactar
no a prisas sujeto está.

El trovador (Rufino Tamayo)

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