lunes, 10 de enero de 2022

LA BONITA (Relato)

PILAR DEL CAMPO PUERTA

Dedicado a mi hijo Héctor

Tenía diecisiete años y un suceso le marcó para siempre.

Héctor obtuvo el carnet de socorrista para trabajar en una piscina durante el verano. El dinero lo quería para comprarse una moto. Nada menos que una Harley: “la bonita”, decía él, porque como yo no quería ni oír del tema, cuando estaba con sus amigos decía “la bonita” y todos se daban por enterados.

“La bonita” estaba expuesta en la tienda de motos que había cerca de la casa de los abuelos. Con la excusa de que las croquetas y los macarrones de la yaya eran únicos, iba a comer casi a diario y, de paso, estar horas frente a “la bonita” soñando con que algún día podría comprarla.

           Aquel verano fue un verano raro. 


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