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martes, 18 de abril de 2023

TRISTEZA DISIMULADA (Novela)

PILAR DEL CAMPO PUERTA

Os presento mi nueva novela: TRISTEZA DISIMULADA.

“En un momento crucial para la humanidad y para ella misma, una mujer joven se encuentra , de manera casual, con el pasado vivido, por un lado, y con el desconocido, por otro. El mucho tiempo de encierro forzoso le hace reflexionar cómo llenar el vacío que siente y decide unir los recuerdos, hacerlos presente gracias a las fotografías y la documentación, para que no quede nada en el olvido. El esfuerzo y empeño que pone en esa tarea le hace perder el miedo al fracaso e ilusionarse con el futuro nuevo que se avecina, intentando por todos los medios conseguir sus objetivos. Una novela que muestra la estrecha relación entre varias mujeres y la influencia de unas en otras”.

Aquí se puede leer una muestra del texto...

Los puntos de ventas para poder adquirirla on line son: 

Tristeza disimulada

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Papel

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Casa del Libro

ePub

https://www.casadellibro.com/afiliados/homeAfiliado?ca=29953&idproducto=13626082

     También a través de la plataforma de producción a demanda para librerías Biliomanager, se puede adquirir en 447 puntos de venta a demanda repartidos por Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, España, Reino Unido, México, Perú, Estados Unidos y Uruguay.

Como dato informativo, la novela ha sido creada gracias a la inspiración de unas fotografías, y se ha presentado en la Facultad de Ciencias de la Documentación, UCM (calle Santísima Trinidad, 37) dentro de las XXXI Jornadas FADOC y V Congreso Internacional de Documentación Fotográfica, en la comunicación Fotografía, musa de la escritura.




NOTA: Recuerda que siempre hay que citar la fuente de información. Para citar este post, puedes hacerlo de la siguiente manera, por el método Harvard: 
Apellido, Inicial del nombre (Año de publicación): "Título de la entrada del post del blog". Título del blog en cursiva, día y mes del post. Disponible en: URL del recurso [Consulta: día-mes-año].

lunes, 23 de febrero de 2015

LEER CON LOS CINCO SENTIDOS

PILAR DEL CAMPO PUERTA



Hace tiempo adopté la teoría de que la lectura de un libro se hace efectiva para el lector cuando éste es capaz de recordar lo leído por la percepción que haya tenido de él a través de alguno de los cinco sentidos, o todos a la vez. Tal teoría me surgió cuando tras deleitarme con un título releído por tercera vez, noté que algo de mí se activaba.

Con la sugerencia que mi hicieron de conocer LEER CON LOS CINCO SENTIDOS,  de Víctor Moreno Bayona, pude asentar mis fundamentos. Su lectura me hizo reflexionar desde la introducción donde hallé una aportación de Francisco Bacon: “Probamos muchos libros, pero son muy pocos los que masticamos bien y los que dirigimos mejor”.

En el citado libro, el tacto, la vista, el olfato, el oído y el gusto son sus protagonistas. El autor tiene claro que con su escritura invita a la lectura, para que los educadores se sumen a la labor de acercar y animar a los más reacios al apasionante mundo de la palabra escrita. De manera casi sistemática, y con la intención de un mejor y mayor conocimiento de cada unos de los sentidos, aporta ficha técnica y lingüística, expresiones, refranes, argumentos, sensaciones y actividades de divertido y diverso interés.

En el primer capítulo tropiezo con Miguel Delibes y su afirmación “Hay escritores que escriben con los ojos, otros con la nariz, y otros, como me ocurre a mí, que escriben preferentemente con el oído”. Ante tal frase, Víctor Moreno se sorprende de que el maestro se olvide del tacto. Bohumil Hrabal viene a decir que “Quien no palpa los libros no los ama; quien no los manosea, no los desea; el primer acto de amor hacia los libros, primero se demuestra con la mirada y después con la mano”. Y Juan Cruz afirma que “el libro es tacto”. En mi opinión, y ejerciendo de árbitro entre ellos, doy la razón a todos y comparto sus opiniones.

El tacto primero del escritor es para el instrumento escriptor que ayuda a gestar y desarrollar el texto a golpe de un sin fin de horas de trabajo mientras la depuración de ideas y personajes llegan por los ojos y oídos a través de imágenes y diálogos. Para el lector, el contacto de la cubierta y posterior manoseo de las hojas, ya debería ser suficiente para no olvidar el libro, pero hay más: es conveniente una lectura pausada y con esmerada concentración para encontrar situaciones donde el tacto esté presente: “La cal de las paredes tenía una textura suave como la piel de un niño”, “Su piel tiene un tacto suave, cálido y maravilloso…”. Por tanto, esta tarea de búsqueda es una actividad que debería llevarse a cabo en las lecturas organizadas de manera grupal, o en la silente y reflexiva lectura individual.

Por supuesto, valga esta última propuesta para descubrir el territorio que cada uno de los sentidos tiene dentro del texto. A modo de ejemplo, de John Ruskin:“lo más grande que hace un alma humana es este mundo es ver algo […] Ver con claridad es poesía, profecía y religión, todo en uno…”. De Sánchez Ferlosio:“Al desván se subía por una breve escalera de caracol. Había allí una luz laminada que entraba por el cristal empolvado del tragaluz… El desván olía a cerrado y estaba lleno de sueños… Era una silla de madera de cerezo branizada a la muñeca, con su color rojo, líquido como el vino de Burdeos…”. En los versos de Rodari: “… Oigo la voz del árbol, de la piedra en el suelo, del arroyo, del pájaro, de la nube en el cielo. Y comprendo a los niños cuando hablan de esas cosas que en la oreja ya madura resultan misteriosas…”. Antonio Machado en su Juan de Mairena: “… Porque siempre es de mal gusto lo que no se lleva en una época determinada”; o de Laura Esquivel: “¡Qué sensación más agradable! Cuando estoy en casa de tía Lou siempre me como el pan con mantequilla de esa manera”. Y para terminar, de Patrick Süskind: “Pronto, había llegado a no oler simplemente la madera, sino las clases de madera: cedro, roble, pino... y diferenciaba el olor de cada tabla […] y los diferenciaba como objetos con tanta claridad como otros no podrían haberlo hecho con la vista”.

Otras valiosas aportaciones de este LEER CON LOS CINCO SENTIDOS es ayudar a todos a conocer los libros que poseemos. Muchas veces ocupan nuestras estanterías y presumimos de ellos, de la cantidad de volúmenes que forman nuestra particular biblioteca, incluso de cuántos nos hemos leídos, pero ¿los conocemos de verdad? Lo primero que salta a la vista son las cubiertas, tal vez después el tamaño, luego su grosor; debería tener cada uno una ficha de contenido elaborada tras su lectura,… Pero ¿sabríamos distinguirlos por su olor? Así como cada persona tiene un aroma corporal personal e inconfundible, los libros también albergan una olorosa personalidad, a la que contribuye el papel y la longevidad. Por lo que podría afirmarse, que el olor también lleva al recuerdo.

Volviendo al título que ocupa estas páginas, y en lo tocante al esfuerzo que el autor hacer porque los no lectores se acerquen a descubrir la magia de la lectura, o los ya lectores encuentren un punto de apoyo más para afianzarse en tal afición, quiero resaltar la amena y sabia manera con que Moreno se expresa, haciendo de un voluminoso tomo, un tomo fácil de leer y asimilar cargado de lecciones supletorias que enriquecen el conocimiento de los que se acercan a él. A la vez que hace una deliciosa invitación ya desde sus primeras páginas: “Como lo que aquí se propone no se agota ni en un día, ni en un año, las posibilidades de experimentación son innumerables… Se aconseja  que, caso de caer en la deliciosa trampa de realizar las actividades propuestas, no se intente hacer todas en una sesión ni de aplicarlas a un solo libro. Desterremos la prisa.”

Uno, pues, mi teoría a las ideas y el trabajo de Víctor Moreno Bayona y digo que jugar a encontrar los sentidos dentro de las lecturas no es un simple ejercicio; con el tiempo, llegará a convertirse en vicio, en obsesión, y eso producirá en el lector el placer de perpetuar los libros en la memoria con más facilidad, sin perder detalle de la trama.


Y como colofón, solo añadir que por mucho que se anime a la lectura, cada vez con métodos más atractivos y novedosos, cada persona llegará a ella en el momento que su mente, espíritu o, incluso, circunstancias, decidan. Cada individuo tiene una particular madurez para la lectura, y puesto que no es tarea fácil, en el más amplio sentido de la palabra, lo que nunca se debe hacer es imponerla. De entre otros muchos títulos que tienen que ver con el acercamiento de la lectura a los más reacios, D. Pennac, en Como una novela recoge la afirmación de que el verbo leer no debe estar sujeto a imperativos, así como tampoco lo ha de estar el verbo amar. Pero lo cierto es que el que descubre la lectura por causalidad, acaba amándola por el imperativo de la libertad, pues leer hace a los hombres más libres. 

Consejo: Hay que aprender a leer con los cinco sentidos para poder escribir bien.

Consejo: Si leer requiere de cinco sentidos, escribir precisa de un sexto, la intuición de que lo que se escribe invita y engancha a la lectura.

¡Espero que te haya gustado! Continuará...

NOTA:
Recuerda que siempre hay que citar la fuente de información. Para citar este post, puedes hacerlo de la siguiente manera, por el método Harvard.

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miércoles, 18 de febrero de 2015

LAS MANÍAS DE LOS ESCRITORES (II)

PILAR DEL CAMPO PUERTA

María ya se ha leído Cuando las musas llegan, y yo también, además de consultar otras informaciones, lo que ha permitido encontrar esta entrevista que prefiero plasmar íntegra para que no pierda nada de su importancia.

Consejo: Un periodista necesita también ser buen escritor, porque hacer una entrevista y ponerla al servicio de los lectores es otra manera de escribir.

Se trata de una entrevista del periodista Jesús Arias, a uno de los autores del libro Cuando las musas llegan, Ángel Esteban del Campo (catedrático del Departamento de Literatura Española de la Universidad de Granada)
Información en http://elpais.com/diario/2002/06/12/andalucia/1023834147_850215.html

Pregunta. ¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?
Respuesta. Queríamos escribir un libro sobre escritores. Un día conocí a Mario Vargas Llosa por casualidad. Tenía curiosidad por saber anécdotas sobre su literatura. En otra ocasión, me encontré a Jorge Edwards en Miami, y le comenté el proyecto. Después conocí a Cabrera Infante, a Saramago. Con tales contactos, el resto fue fácil. Cuando les explicábamos nuestra idea de conocer detalles de su vida relacionados con la literatura, sus manías para escribir, todos se sintieron muy entusiasmados con el proyecto. A Isabel Allende, por ejemplo, la entrevisté a través de un chat. Lo curioso es cómo todos los escritores tienen extrañas manías sin las que no podrían escribir.
P. ¿A cuántos escritores entrevistaron al final?
R. Hemos incluido a 16 escritores. Con unos hablamos directamente. Con otros, los ya fallecidos, con amigos íntimos. No pudimos hablar con García Márquez porque se encontraba ingresado en un hospital. Pero lo hicimos con sus más allegados.
P. ¿Quién les resultó el escritor más maniático, el de costumbres más raras para sentarse a escribir?
R. Gabriel García Márquez. Para escribir, por ejemplo, necesita estar en una habitación con una temperatura determinada. Debe tener en su mesa una flor amarilla, de lo contrario no se sienta a escribir. Y siempre lo hace descalzo. Si no está inspirado, nos contaron, no escribe absolutamente nada. A veces puede tirarse meses sin escribir una sola línea.
P. En su libro hablan también de las 'rarezas' de Isabel Allende...
R. Sí. Hace conjuros antes de ponerse a escribir. Tiene fetiches y comienza todas sus novelas el 8 de enero. Al empezar a escribir, enciende una vela. Cuando la vela se apaga, deja de escribir, esté por donde esté. Lo deja todo.
P. ¿Son disciplinados los escritores?
R. En su mayoría sí. Suelen ser personas de costumbres muy arraigadas. Guillermo Cabrera Infante, por ejemplo, sólo escribe de dos a cinco de la tarde. José Saramago nunca escribe más de dos folios al día. Aunque tenga una idea a medio desarrollar, se detiene ahí. Dice que nadie es capaz de escribir más de dos buenos folios de literatura al día. Y Mario Vargas Llosa, por ejemplo, es un maniático del orden. Es muy disciplinado. Por la mañana escribe en casa, y por la tarde, en una biblioteca. Lo hace de lunes a sábado. El domingo lo dedica a sus artículos periodísticos.
P. De Vargas Llosa se suele comentar que tiene un orden casi obsesivo...
R. Así es. Estuve visitándolo en su casa de Londres. Allí vi que los libros de su biblioteca están ordenados por motivos curiosos: por tamaño, por países... Luego tiene montones de figuras de hipopótamos de todas clases. Eso fue a raíz de uno de sus primeros relatos, Katy y el hipopótamo. Sus amigos decidieron regalarle figuritas de hipopótamos. Ahora la casa está llena de ellos.
P. ¿Toman algo para inspirarse, le han confesado si usan drogas?
R. No. Muchos de ellos beben alcohol, pero tampoco lo hacen en exceso.
P. ¿Qué fue lo que más les sorprendió del proceso de creación de alguno de los autores?
R. La increíble constancia de García Márquez. Puede tirarse 30 años con una idea en la cabeza, y no se sienta a escribirla hasta que la tiene perfectamente atada. Una vez alguien le aconsejó que, si quería hacer un buen relato, antes tenía que contarlo muchas veces, para ver qué partes atraían al oyente y cuáles le aburrían. Eso es lo que suele hacer con sus novelas. Las cuenta y las cuenta y las cuenta. Apasiona a la gente. Conforme las va contando va inventando nuevos detalles, hasta que ve que la historia funciona. Estuvo contando la historia de Crónica de una muerte anunciada durante 30 años. También es curiosa la forma en que se inspira en cosas que han sucedido en su vida o que le contaron sus padres y sus abuelos. Cien años de soledad es el compendio de historias que le contaba su abuelo. El amor en los tiempos del cólera está inspirado en sus padres.
P. ¿Tienen algún nuevo proyecto similar a este libro?
R. Sí. Uno es una biografía de Borges desde el punto de vista de María Kodama, su viuda, y otro es sobre cómo nacieron las 50 mejores obras de la literatura universal, desde El Quijote hasta Crimen y castigo.

Anciano afligido (Van Gohh)
Como la entrevista es magnífica, muy clara y muy ilustrativa,  sólo puedo decir: gracias.

Consejo: El arte de escribir no está sujeto a prisas. 

¡Espero que te haya gustado! Continuará...

NOTA:
Recuerda que siempre hay que citar la fuente de información. Para citar este post, puedes hacerlo de la siguiente manera, por el método Harvard.

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lunes, 9 de febrero de 2015

LAS MUSAS (II)

PILAR DEL CAMPO PUERTA

María ya se ha leído Las Vidas de las Musas: nueve mujeres y los artistas que ellas inspiraron, y yo también; además de consultar otras informaciones, lo que ha permitido poder hacer este discurso sobre las musas.

Consejo: Escribir, no es solo hacer relatos, hay muchas formas de transmitir pensamientos, sentimientos y conocimientos.

El papel que la mujer ha tenido en el arte, por excelencia, ha sido el de inspiradora, el de MUSA.

Nos dice la historia que la mujer ha sido, ya desde las culturas primitivas que se conocen, creadora de artes menores, pues al principio fueron unos pequeños y tímidos intentos de decoración dibujando rayas o espirales en los cacharros de barro; posteriormente llegó a modelar en el barro y hacer imaginativos utensilios.

Más tarde, tejió con mimbres los cestos y luego las telas. También hizo collares de conchas o dientes, de semillas secas o flores… siendo todos estos los primeros pasos de la ornamentación femenina que, al paso de los siglo, tuvo, tiene y tendrá importancia.

Dejando atrás a las primitivas mujeres y dando un paso hacia adelante en la historia, citaremos las labores en las que la mujer destacó, consideradas de artes menor: alfareras, bordadoras, encajeras, campesinas… Las artes mayores quedaban reservadas para los hombres. Así, por mucho tiempo, no se le permitía a la mujer, ni a ella se le hubiera ocurrido jamás, entrar en el dominio de las artes masculinas y sólo les quedó representar el papel que la sociedad esperaba de ellas: ser MUSA INSPIRADORA.

Por tanto, muchas mujeres impulsaron el arte no por acción directa, sino influenciando sobre los creadores que encontraron en ella la fuerza motora de su vocación de sus realizaciones, siendo esa influencia: su belleza, talento, estímulo y trato. Pero, cabe añadir que en ocasiones las musas tienen un destino trágico, porque la simbiosis que suele darse entre el creador y la fuente de inspiración no está exenta de conflictos, sacrificios y explotaciones.

El jardín de las Musas (Liones Noël Royer)

Un práctica habitual del siglo XVII francés eran los salones literarios donde se hacían amenas tertulias; costumbre que se extendió a otros países europeos y que ha tenido plena vigencia hasta el siglo XX. Muchas damas de la aristocracia y de la alta burguesía reunían en torno a ellas políticos, escritores y artistas, creando un núcleo cultural no exento de intrigas políticas. Tener acceso a un determinado salón representó muchas veces el primer paso en el camino de la fama. Entre estos salones, por citar alguno, estaban  el de Ninon de Lenclos, el de la marquesa de Rambouillet, Marie Louise (hija del filósofo Condorcet) y presidido por Marie d’Agoult…

Algunas parejas unidas por las MUSAS, por su belleza o talento son: Beatriz y Dante, Laura y Petrarca, Condesa Guiccioli y Lord Bayron, Matilde Wesendonck y Wagner, de cuyos amores platónicos surgieron grandes obras.

Entre las MUSAS que ejercieron su influencia en el hombre al que amaban están podemos citar las parejas: Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez, Saskia van Uylenburg y Rembradt, Gala y Dalí, entre otras muchas.

Las unidas por los círculos sociales y de trato: la célebre y hermosa cortesana Ninon de Lenclos y Molière (inspirando el tema de Tartufo); Marie Louise (hija del filósofo Condorcet) que recibía en su salón a Vigny, Sué, Lamartine, Franz Liszt , del cual no solo fue amante sino su inspiradora; la duquesa de Saxe Weimar-Eisenach y  Goethe; Emilia Pardo Bazán relacionada con Velra,  Castelar y Benito Pérez Galdós donde su trato fue más allá de la amistad.  Por último citar la relación en Madame Maibtenon y el Rey Luis XIV, y Sor María de Agreda con el Rey Felipe IV, que no tomaba ninguna decisión importante sin consultarla.


A juicio de Francine Prose, la autora de  Las Vidas de las Musas: nueve mujeres y los artistas que ellas inspiraron, el concepto de musa hoy se utiliza para referirse casi exclusivamente a modelos,  mujeres prototipos, y el vínculo ellas y el creador puede clasificarse, entre otros como:

* Musa no siempre es sentimental, pero intenso y amistoso  como el ya mencionado entre Sor María de Agreda y el Rey Felipe IV, que con su correspondencia intensa, personal y sus consejos pudo solucionar muchos temas de gobierno.

* Musa de relación es casi paternalista, como es el caso de Alice Liddell y Lewis Carrol. Alice fue la musa en su versión más tierna, imaginativa e independiente  de  Alicia en el país de las Maravillas. Puede también decirse que además de musa fue su colaboradora.

* Musa, mujer fatal, como lo fue Lou Andreas Salomé que cautivó al poeta alemán Rainer María Rilke. Además, Lou Andreas Salomé, escritora y sicoanalista, era mujer de presencia avasalladora, bien llamada la "musa serial”,  por la cantidad de hombres que subyugó con su inteligencia y erotismo, pues fueron víctimas también de ella, de su influencia y magnetismo, Friederich Nietszche y Sigmund Freud.

* Musa pasiva que  es aquella a la que el artista la considera perfecta, como musa y mujer, porque la considera sumisa, suya en exclusividad.  Ese fue el caso de la bailarina Suzanne Farrel y el coreógrafo George Balanchine.

* Otras veces, los artistas, los iluminados se apropian tan intensamente del ser amado que llegan a creer que son una sola persona; el mejor es el Salvador Dalí que llegó a firmar algunas de sus obras "Gala-Dalí".  En este caso Gala representa el estereotipo más feminista de la musa. Esa mujer puesta en un pedestal que termina por oprimir al genio.


Consejo: Como no existe la musa perfecta, puedes seguir buscando LAS MUSAS, pero que no se te crucen los cables.

El beso (G. Klimt)

La mayoría de los especialistas aseguran que en la obra están representados el propio pintor y su eterna amante. Emile Flöge con quien mantuvo una relación sexual durante décadas. No contrajeron matrimonio pero ella heredó a su muerte la mitad de sus bienes. El pintor era un hombre de un apetito sexual feroz, estaba felizmente obsesionado con las mujeres y tuvo multitud de hijos ilegítimos; sentía una especial predilección por un tipo de mujer agresiva y dominante que podría identificarse con icono de la femme fatale.
Información de  https://blocdejavier.wordpress.com/2012/12/


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jueves, 29 de enero de 2015

CÓMO Y POR QUÉ ESTE LIBRO, ESTE BLOG, (III)

PILAR DEL CAMPO PUERTA

Como ya dije, consulté a mis alumnos por su relación con la escritura con cuatro preguntas, y todos, primero se quedaron como embobados; después se observaron las entrañas y por último, todos se pusieron a hacer lo que más les gusta: escribir.


La primera pregunta fue ¿Por qué escribes? y sus respuestas fueron: “Escribo para plasmar sensaciones y vivencias”, “Me divierte y es una forma sana de conocer más y mejor el idioma”, “Escribo por el deseo de comunicarme con los demás al tiempo que espero que alguien se identifique conmigo y con lo que escribo”, “Por afición”, “Para recordar el tiempo pasado”, “Por propia satisfacción”, “Para vivir lo que nunca viviré”, “Para ejercitar la mente”, “Porque me gusta”, “No lo sé”.

La segunda pregunta fue ¿Qué sensación te produce escribir?. Tenía claro que el que más y el que menos llevaba escribiendo toda la vida, aunque algunos lo hicieran con el pensamiento sin atreverse a más, y las respuestas fueron “Una sensación gratificante”, “Me hace sentir ligera y viva”, “Paz interior”, “Libertad interior” “Tranquilidad una vez que he escrito lo que quería”, “Relax y deleite”, “Satisfacción plena”, “Emoción”, “Mucho trabajo cuando se trata de algo científico y placer cuando finalizo una obra de ficción”, “Es algo inexplicable”. 

Y por sacar a colación alguna frase de los consagrados:

Fernando Pessoa dice que “Escribir es como una droga que me repugna y tomo, el vicio que desprecio y en el que vivo”. 

 Juan Carlos Onetti, mucho más suave afirma: “Para mí, escribir es como un vicio, una manía. Me hace feliz escribir, me siento desdichado cuando no”.

Confieso que una combinación de ambas es mi relación con la escritura.

La tercera pregunta que formulé fue, ¿Qué buscas con la escritura?
Afirmaciones tan rotundas escuché como: “Escribir es despertar, es una magnífica terapia”, “El diálogo con el que me lee”, “Liberar los sentimientos”, “Aclarar dudas”, “Estar en contacto con el mundo de las letras”, “Expresarme con todas las voces que llevo dentro”, “Salir al escenario, que me conozcan, poder escribir cada día y que cada día me lean a través de un medio de comunicación”, “Retos”. 

Menudos retos, amigos míos. 
- ¿Quién dijo salir al escenario?
- Yo -contestó Antonio, que llevaba entre manos varios proyectos inacabados y que no acababan de salir a la luz por la inseguridad que tenía en ellos, por si no gustaban.

Consejo: Hay que escribir para los demás, pero también hay que escribir para uno mismo; no se puede pretender gustar a todo el mundo, porque para gustos se hicieron los colores; por eso lo importante es no dudar de la propia obra.


Entonces le solté a Antonio lo de James Joyce: “Si lo revelara todo de inmediato perdería mi inmortalidad… durante siglos discutiendo sobre lo que quise decir, ése es el único modo de asegurarme la inmortalidad”.

Y para terminar el interrogatorio les planteé ¿Cuál serían sus mayores deseos para con la escritura? Unánimes, las respuestas fueron: “Hacerlo cada día mejor”. “Escribir una novela larga”, “Hacer un ensayo”, “Que mis escritos sean útiles a los demás”. Aunque las respuestas que realmente me impactaron fueron: “Que lo que yo escriba, al morir, se lo quede alguien que de verdad sienta lo que siento y se beneficie” y “Que mis hijos no destruyan lo poco que he escrito”. El miedo a que el pensamiento se pierda es lógico, por eso recomiendo...

Consejo: Para evitar que se dispersen los pensamientos y las ideas, lo mejore es agrupa todo en un libro, porque se puede hacer un solo libro que quede para el recuerdo, con dedicatorias, con ello harás que pase de generación a generación.  

Con estas simples cuestiones llegué al interior de mis alumnos y amigos y como sus aportaciones me fueron muy valiosas, me lancé a la  aventura del libro  Escribir: pensar, vivir.
Reloj universal (Gregorio Martín del Río)
Hoy con el paso del tiempo, el libro pasa a ser blog porque la mayoría de mis alumnos y amigos demandan esta forma de lectura y escritura, máxime cuando este medio de difusión ya está al alcance de casi todos y permite acercarse más a los que tienen iguales inquietudes y dudas: senderos por los que muchos autores consagrados pasaron en sus comienzos.

Por eso, ahora lanzo una pregunta para el público en general: ¿Alguien tiene idea de hasta dónde alcanzan las mieles y sinsabores de los escritores, sus templanzas y destemplanzas, sus alegrías y sus zozobras, sus risas y sus llantos?  Por favor, si alguien convive con un escritor, que lo observe de soslayo y verá cómo su rostro cambia según las circunstancias escritas les sean favorables o no.


Fueron muchas las horas que en su día dediqué al libro, y segura estoy que el blog reclamará las suyas. Como siempre María estará ahí.

¿Quién es María? Pasa la página y lo averiguarás.


Muchacha de espaldas (Salvador Dalí)

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lunes, 26 de enero de 2015

CÓMO Y POR QUÉ ESTE LIBRO, ESTE BLOG (II)

PILAR DEL CAMPO PUERTA

Lectura y escritura puede decirse que van siempre de la mano; claro que, no todo el que lee escribe, pero sí, todo el que escribe lee. Y para poder desarrollar este libro y este blog he leído mucho sobre este tema, otros que también me interesaban, y he intercalado alguna novela por aquello de la distracción. 
Libros amarillos (Van Gohg)

Entre mis muchas lecturas, El oficio de escritor de Ana Ayuso, libro que recomiendo, me puso en la pista, pues formula la pregunta ¿Por qué se escribe?, y a continuación, sucesivas respuestas de ilustres, tan ilustres, como:

Mario Vargas Llosa  que dice, “En efecto, como si en la realidad no pasaran ya bastantes cosas, como si en la vida no hubiera bastantes personajes, bastantes dramas, bastantes aventuras, hay hombres (y mujeres) que se apartan de sus semejantes, se encierran y pasan días, semanas, meses, angustiándose, desesperándose, por crear ilusoriamente, a través de las palabras, nuevos dramas, nuevas angustias, nuevas alegrías, nuevas situaciones, nuevas aventuras… Así la primera comprobación que haría yo –dice él- desde el punto de vista del novelista es la de que ese hombre (o mujer) es un rebelde…un hombre (o mujer) que no está satisfecho con el mundo”.

Adolfo Bioy Casares se decidió a escribir porque“es el placer de las historias”, “es algo que va más allá de la técnica”;  dice también “Somos narradores, hay mucha gente que lo es y para esa gente hay otras que está deseando que le narren historias”. 

Clarice Lispector tiene la impresión de que escribe por pura y simple curiosidad “Es que, al escribir, me doy las sorpresas más inesperadas. Es en el momento de escribir cuando muchas veces soy consciente de cosas, de las cuales, siendo inconsciente, antes yo no sabía que sabía”. 

Carson McCullers apunta “Ha de ser que uno escribe por una necesidad inconsciente de comunicarse, de expresarse a sí mismo”.  

Para José Luis Sampedro “En la vida actual y en todas las vidas la literatura da siempre un enriquecimiento al escritor, porque escribiendo, uno se revela a  sí mismo a fuerza de buscar una manera de decir las cosas o de buscar algo que decir”. 

Y así podría seguir citando frases ilustres de ilustres plumas, pero mi tarea de hacer Escribir: pensar, vivir, como libro y como blog, no es precisamente la de hablar de los grandes, sino para atender las demandas de Enrique, Mercedes, Julia, Antonio, Charo, Valeriano... amantes de la escritura con profesiones tan distintas como amas de casa, jubilados, licenciados, funcionarios, administrativos, maquilladoras, enfermeras, 
informáticos, comerciales,… todos unidos por una misma pasión: escribir.
(He de decir, que todos los nombres citados existen, son de carne y hueso, son alumnos de mis talleres de escritura creativa)

Paul Auster dice “A menudo me pregunto por qué escribo” y continúa “Es una actividad que parezco necesitar para vivir”. 


En cierta ocasión, a este mi grupo de alumnos del taller de escritura creativa les formulé varias preguntas en relación al tema:
¿Por qué escribes?
¿Qué sensación te produce escribir?
¿Qué buscas con la escritura?
¿Cuál serían tus mayores deseos para con la escritura?

Consejo: Medita tú también y escribe tus respuestas, porque escribir es una terapia, una forma sencilla y exacta de sincerarse con los propios sentimientos. 

Como este ejercicio de reflexión es válido para cualquier situación de la vida, porque al escribir se ven las cosas más claras, aquí va otro consejo.

Consejo: Lleva siempre a mano algo dónde apuntar (agenda, teléfono, servilleta de papel...) todo aquello que se te pase por la cabeza, por la vista, gusto, oído, olfato, tacto, porque nunca sabes en qué momento vas a utilizar ese sentimiento, percepción, recuerdo. 
El escritor tiene que llevar los ojos muy abiertos a la vida para no perderse detalle; para ayudar a la inspiración porque existe, pero debe estar siempre alerta.
Buho (Jorge Valero)



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