PILAR DEL CAMPO PUERTA
Para sacar lo que perturba el ánimo lo mejor es escribir. Anotar todo aquello que nos afecta, nos duele, nos hace sufrir.
Tengamos cerca un cuaderno para esos momentos de malestar, para escribir sobre lo malo, porque al sacar fuera los malos rollos, nos vamos quedando más limpios de emociones. No hace falta acusar o mencionar a nadie; no hace falta ser dramáticos; pero sí hacer una profunda reflexión sobre cómo nos afectan las cosas, sobre cómo nos sentimos, y para eso la hoja en blanco se brinda generosa para la escucha.
Se convierte en un ente de confianza para hablarle con sinceridad. No va a poner cara de sorpresa ni reproche, no va a emitir ninguna opinión, solo va a dejarse cubrir de palabras al ritmo que se precise, como queramos, con las expresiones que surjan, sin necesidad de ornamento, sin buscar formas ni estilos de escritura, con naturalidad. Porque la hoja, una vez completa, no juzga los sentimientos, ni las frustraciones, ni las decepciones, ni los enfados, únicamente sostiene y deja que el ánimo fluya hasta sanar.
Pero también se puede hacer algo diferente.
Si el valor para escribir sobre lo más desagradable falla, lo mejor es hacer todo lo contrario: escribir sobre lo bueno. Tengamos cerca un cuaderno de agradecimiento, para poner en él todo lo bueno que suceda. Enumerado cada suceso veremos cómo podemos despedir a los malos rollos y a los enfados; hacerlos pasar a un segundo plano y ver los problemas desde otro punto de vista.
La cuestión es ESCRIBIR PARA ESTAR VIVOS.
Cualquiera de los caminos a seguir nos llevará al mismos destino: la vida propia. A que escribir es pensar y vivir, cada cual a su manera y con sus circunstancias particulares, y quién sabe si todo puede desembocar una novela autobiográfica. O por qué no, a un poemario íntimo.
Porque ESCRIBIR PARA ESTAR VIVOS se puede hacer en prosa o en verso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar en esta página.