jueves, 3 de septiembre de 2015

TRAZARSE UN PLAN

No me podido resistir en compartirlo.

Por gentileza de www.quelibroleo.com
Seguro que ya os habíais dado cuenta de esto, pero es bueno repetirlo, analizarlo y ponerlo en práctica.

Consejo: Cuando tengas ganas de escribir pero las musas están dormidas: piensa en una canción; recuerda una conversación; aquello que te hizo reír o te hizo llorar y seguro que tendrás algo que contar. 

Consejo: Usa el silencio para trabajar, es una forma de concentración (claro que algunos escritores prefieren el ruido, cuestión de gustos)

Consejo:Para escribir con cierta seguridad lo principal es trazarse un plan.  

A María (el personaje hilo conductor que encarna a todos los lectores del blog)  se le agolpan las ideas en la cabeza y me llama impaciente.
-  ¡No sé qué hacer!
- Lo primero tranquilízate. Respira varias veces y haz algún ejercicio de relajación, pues no debes llegar a la escritura con estrés. Una cosa es emoción y otra muy distinta la cabeza alborotada.

La oigo respirar de manera acelerada, pero a medida que los segundos se suceden se va sosegando. María ha sentido siempre la necesidad de contar, de transmitir a los demás un trozo de ella misma, pero, a veces, sus ansias la traicionan.
- Traza un plan –le digo.
-  ¿Cómo? –se extraña.
-  Es sencillo –la tranquilizo aún más. Busca el tema.
-  Lo tengo. 
-  ¿Conoces el tema a fondo o tienes que documentarte?
-  Lo conozco pero para mayor seguridad he recogido toda la información que me puede hacer falta.
- Haz un esquema de lo que quieras narrar.
-  Me acabo de perder.
Cuando menciono el esquema, o el guión, o estructura del relato, noto cómo a María le cambia la cara aunque no se la vea.

CONSEJO: El guión es fundamental para no se perderse.

Por ser un elemento tan esencial  no es difícil de hacer. Hay que tener en cuenta que cualquier historia está organizada conforme a un PLANTEAMIENTO, un  NUDO o CONFLICTO y un DESENLACE, y en base a esos parámetros se manejará toda la historia. No obstante se debe también tener en cuenta lo que resulta aconsejable y lo que no.

Lo aconsejable es que si tengo una idea concebida, debo imaginar con todo lujo de detalles cómo va a desarrollarse la escena, aunque solo escriba lo más significativo (y abro aquí un paréntesis para decir que será en el texto donde escriba exclusivamente lo necesario, pues en cuartillas de apoyo deberá ir todo el razonamiento completo para usarlo en caso de necesidad; luego, como dirían los escolares, llevaré una cuartilla de limpio y otra de sucio).

Y es desaconsejable, tener la magnífica idea, conocer muy pocos detalles (o lo que es lo mismo, hacer caso omiso de la hoja de sucio) y a medida que se escribe ir cargando la escena de detalles innecesarios; es decir, poner elementos sin ton ni son. Esto hará al escritor perderse, caer en incongruencias, en errores y quedar atrapado por la tela de araña de un escrito mal estructurado. Dicho esto, son muchos los autores que aconsejan seguir un esquema inicial, y si se tercia, nada hay mejor que cortar con el hacha, como dice el mexicano Juan Rulfo, ni peor que unir con pegamento, como digo yo.

Al respecto del esquema tan manido de planteamiento, nudo y desenlace, hay una magnífica anécdota que Cela Conde refiere de su padre:

 
“Camilo José Cela tenía razones muy sólidas para rebelarse contra las normas establecidas. Años atrás un procer madrileño, de una editorial y muy amigo suyo, le había encargado una novela corta dándole severas instrucciones al respecto. Estaba de acuerdo en correr el riesgo de sacar algo del autor pero no a cualquier precio. Tú déjate de modernismo. ¿Está claro? Planteamiento, nudo y desenlace; lo demás son modernismos y ganas de marear. El mensaje estaba claro, mi padre –dice Cela Conde- escribió Café de artistas sin olvidarse de ninguno de esos imprescindibles elementos de acción. Luego, como cruel venganza publicó un cuento que se llamaba precisamente así Planteamiento, nudo y desenlace, y que contaba con fidelidad la historia de los consejos sobre cómo escribir un libro”.

Salvado el escollo, María comenzó una historia.
-  ¿Me la muestras? –dije yo.
-  No. Cuando esté terminada –respondió con seguridad, lo que me alegró, pues me evitó añadir que, a veces, no es bueno desvelar la historia antes de concluirla, que esa misma manía la tienen muchos consagrados, que así mantendrá la expectación entre quienes la esperan y, además, queda descartado que se estrangule con una soga invisible pero que la haga mucho daño.


¡Espero que te haya gustado! Continuará...

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