lunes, 2 de marzo de 2015

EL USO DE LAS PALABRAS

Para conocer las palabras y poder sacar todo el partido de ellas es preciso leer, porque las palabras están en los libros, sen de la materia que sean. Pero hay que ir más allá para conocer las palabras y usar las herramientas necesarias: los diccionarios o los libros donde la lengua sea la materia principal. 

De entre los muchos títulos que se pueden encontrar yo voy a recomendar unos pocos que forman parte de mi biblioteca; llegaron a ella hace tiempo y le agradezco que estén a mi lado.

 

Escrito por Julio G. Pesquera, profesor, es un libro ameno y divertido que hace fácil la lectura y la comprensión, muy útil para quien quiera conocer mejor mejor el idioma y no caer en vicios y errores.


"Lengua oral y escrita son, en realidad, dos lenguas distintas; la primera es un hecho natural adquirido básicamente, en la que los sociólogos llaman etapa verbal del desarrollo infantil, entre los dos y cinco años. La segunda es un hecho cultural, de más tardío aprendizaje, y que responde a la voluntad del hombre de dejar constancia de algo, superando la instantaneidad del lenguaje articulado."


Escrito por Leonardo Gómez Torrego este manual de gramática resuelve las dudas de la lengua con explicaciones claras y muchos ejemplos; es muy fácil de usar pues está organizado en forma de fichas y con un índice temático. En definitiva es un libro que ofrece respuestas al alcance de todos.
(Ver más información del autor en Te gustará saber, 5)

"... Esta gramática presenta muchos aspectos de novedad que la hace, sin duda, más atractiva al lector, que se ve obligado a discrepar o a discutir sobre algunos fenómenos concretos... Puede ser gran de utilidad para alumnos y profesores de niveles de enseñanza no universitaria... así como todas aquellas personas que demuestran un claro interés por el funcionamiento gramatical de nuestra lengua".



Todo escritor debe apoyarse en este diccionario orgánico, sugeridor de imágenes y asociaciones, donde a la idea se ofrecen en tropel las voces, seguidas de sinónimos, antónimos, análogos y referencias. 
Es como un bibliotecario solícito, que lo sabe todo, una incesante fuente de información, una gran ayuda.

Lo mejor de este diccionario es que encierra, además, una apasionante historia de trabajo del lexicógrafo Julio Casares del que el 1 de julio de 2014 se cumplieron los 50 años de su fallecimiento. 



Un diccionario que cada día vuelve Leer más

Este libro de Fernando Lázaro Carreter (mi primer gran encuentro conceptual con este maestro fue cuando estudiaba COU... ya ha llovido) en una elegante ironía a las barbaridades que se cometen al hablar y al escribir. Ameno y divertido, se puede leer todo seguido por capítulos. Pero lo más importante es que no se puede dejar de leer porque engancha. Imprescindible para conocimiento de la lengua española.
Aquí puedes leer más DARDO EN LA PALABRA de Lázaro Carreter 
De suma importancia son las reglas ortográficas ya que regulan la escritura de una lengua. Hay muchas cosas que aprendimos en el colegio y aún perduran, sin embargo, la lengua está viva y en constante cambio, adaptándose a los tiempos y todos los países de idioma español, por eso, lo mejor es,  para evitar errores, estar al día y conocer lo que en cada momento la Real Academia Española ha aprobado. 
Pincha aquí para conocer las principales novedades de la última edición de la
 Ortografía de la lengua española (2010)


Consejo: Que nadie crea que los libros mencionados son aburridos, todo lo contrario, ayudan a refrescar lo olvidado, aportan conocimientos nuevos y contribuyen a jugar con el significado de las palabras. 

Consejo: Tampoco hay que descuidar los signos de puntuación, y aunque siempre es necesario seguir con la historia antes de que se olvide, la puntuación debe llevarse a la vez, pues es un error pensar en corregir la ortografía al final porque siempre hay algo que se escapa.

Como anécdota, decía Rafel Alberti sobre este tema y de su poesía “que en la elaboración de sus poemas se fiaba sobre todo de su oído, que le daba el ritmo del verso. A fuerza de repetir poemas en voz alta había alcanzado una extraordinaria sensibilidad para valorar el sentido de las frases y captar así el ritmo adecuado para sus composiciones”. 

No me parece mal. Tanto en verso como en prosa hay que que escuchar lo que el texto nos transmite, porque nace en el corazón, se retuerce en el vientre, resuena en el oído y sale por la mano; pero antes de salir hay que escucharle, porque como si de una composición musical se tratase, hay que dejar que el texto nos lleve, que su melodía nos invada y, sin prisa, nos permita transcribir su sonido

Consejo u observación: Decir que las palabras construyen frases, que el conjunto de varias frases bien organizadas llevan al párrafo y que un número indeterminado de párrafos conforman un texto, no quiere decir que el texto sea válido, literariamente hablando.

Como decía Borges, al lector hay que darle facilidad de lectura, por eso, que se le quite al novel de la cabeza que utilizar “campo” “aurora” o “corazón” es utilizar vocablos simples, el lector entiende eso y sobran sus definiciones. El novel se acobarda con los vocablos utilizados habitualmente y estima más culto “rizar el rizo”; que no se equivoque, expresarse claro, concreto y conciso no hace daño a nadie, pero es muy importante conocer bien las palabras para utilizarlas de manera correcta. Y para que un texto adquiera calidad, la invención -con soporte de documentación o de observación-, la disposición de pensamientos y la elocución son elementos indispensables.

Por último, una vez mencionada la DOCUMENTACIÓN, como documentalista iré aportando aquellas novedades que encuentre de interés. También recomiendo consultar la página Te gustará saber.


¡Espero que te haya gustado! Continuará...


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