miércoles, 11 de febrero de 2015

LOS MUSOS

La conversación con María fue un no parar.
- Y de los MUSOS ¿qué? - preguntó ella.
- No puedo decirte mucho -contesté

Es cierto que la historia no cuenta demasiado de ellos, pero he encontrado una opinión  que dice así:

En la literatura, en la pintura, en la canción abundan masivamente los sujetos idealizados con nombre de mujer ...  pero apenas de hombres.  Casi por antonomasia, el desnudo en la pintura es el desnudo de la mujer pero aún tratándose del desnudo actual del hombre, el autor es un artista del mismo género. La celebración de la belleza, el canto al amor, las desesperadas melodías que evocan al amado, se refieren concretamente a una amada. ¿Cuándo abundarán las coplas en que se requiebre habitualmente a un hombre? Probablemente ya no sucederá nunca. Ha caducado ya el tiempo de la desigualdad y con él los pedestales y la veneración, el arrobamiento o la esclavitud ante el deslumbrante poder concedido al otro. 
Información de http://www.elboomeran.com/blog-post/11/4625/vicente-verdu/musas-y-musos/
Hombre secándose una pierna (Gustave Caillebotte)

Pero entonces se me ocurre sacar a relucir a Rosalía de Castro. La escritora romántica nacida en Santiago de Compostela en 1837 y que murió en Padrón en 1885. De vida  oscura y penosa desde la infancia, amargura que arrastró siempre y que fue determinante para su melancólica obra poética escrita en castellano y en gallego,siempre en  búsqueda constante de algo; tal vez, la felicidad. 

Pero Alberto Machado de la Rosa, estudioso de Rosalía, nos pone en el camino de conocer mejor a la mujer. De forma resumida viene a decir que Aurelio Aguirre, amigo de Manuel Murgía fue el primer amor de Rosalía, quien con 15 años le correspondió, pero al poco tiempo, con 19 años le abandonó y mantuvo amores adultos con un desconocido de Padrón y dejó de ser virgen.
Aurelio Aguirre la sigue persiguiendo y atormentando; mientras que  Manuel Murgía intenta consolar a Aguirre, al tiempo que elogia la poesía de Rosalía.
En 1857 Aguirre muere accidentalmente a los 24 años y al año siguiente, en 1858 Rosalía se casa con Manuel Murgía.
La vida del matrimonio fue larga y a pesar de la lucha íntima por la fidelidad a su marido, Rosalía se siente irremediablemente arrastrada por el amante de Padrón bajo la maldición constante de la sombra negra de novio Aurelio Aguirre.
Pero ya después de casada, la furia carnal de la pasión la lleva, desesperadamente, a entregarse al amante, que odió de manera patológica.


Por otro lado, según otro estudio de Marina Mayoral, Sobre el amor en Rosalía de Castro y sobre la destrucción de ciertas cartas. Se puede leer que:

Dejando aparte la fantasía romántica (el amante muerto se aparece a la joven para mostrarle su «incrédula sonrisa»), y recordando que es muy frecuente en Rosalía el empleo de personajes masculinos para expresar sus propias ideas, veremos que esa idea de la inestabilidad del amor, de «los sentimientos humanos», como dice en su carta, es algo muy frecuente. Examinemos ahora un poema especialmente interesante, de Obras completas, p. 605:

Ya no mana la fuente, se agotó manantial;
ya el viajero allí nunca va su sed a apagar.
Ya no brota la hierba, ni florece el narciso,
ni en lo aires esparcen su fragancia los lirios.
Sólo el cauce arenoso de la seca corriente
le recuerda al sediento el horror de la muerte.
¡Mas no importa! A lo lejos otro arroyo murmura
donde humildes violetas el espacio perfuman.
Y de un sauce el ramaje, al mirarse en las ondas,
tiende en torno del agua su fresquísima sombra.
El sediento viajero que el camino atraviesa
humedece sus labios en la linfa serena
del arroyo que el árbol con sus ramas sombrea.
Y dichoso se olvida de la fuente ya seca.

Información de http://www.letrasgalegas.org/servlet/SirveObras/p2/35759286903917617400080/p0000001.htm)


A María le parece todo esto muy interesante, pero entonces me salta con Disney.
- ¿Qué? -pregunto.

Y entonces me recuerda la famosa frase que circula entre las jóvenes: ¡Qué daño ha hecho Disney con los príncipes azules!


Las dos nos reímos porque es verdad que desde niñas tenemos en la cabeza a los MUSOS hechos príncipes de cuentos: guapos, altos, valientes, ricos, cariñosos… comparados únicamente con los MUSOS actuales de gimnasio y alfombra roja.

¿Alguien quiere más? Pues hala, a escribir con los MUSOS en la mente, pero… sin volverse locas porque... son inalcanzables.



¡Espero que te haya gustado! Continuará...

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