viernes, 27 de noviembre de 2015

EL VALOR DE LA ESCRITURA

¿Cuánto vale escribir?
¿Qué significa escribir? Para mí ya lo sabéis, es pensar y vivir. Pero como cada escritor percibe un valor y un significado diferente sobre la acción de escribir, esta ocasión empiezo por dar el siguiente 

CONSEJO: Leed la siguiente entrevista realizada a Juan Gracia Armendáriz para descubrir otro valor más de la escritura.

Juan Gracia Armendáriz es un ejemplo de buena enseñanza, estupenda literatura y mejor superación de adversidades. Agradezco haberle tenido de jurado en el premio La biblioteca de Babel en 2006 (Facultad de Ciencias de la Documentación), al que me presenté bajo plica, pero que luego al ser la ganadora Gracia Armendáriz tuvo la deferencia de brindarme unas alentadoras palabras que me ayudaron a seguir adelante.

Presentarse a los premios es un reto importante para los escritores, mucho más para los que son los eternos  de segunda o tercera fila; no es el caso de García Armendariz pues por algo ha sido merecedor del VIII Premio Nacional Corazón Solidario de Universidad de Murcia.

Sin más, la entrevista prometida realizada por Pascual Vera Nicolás y extraída de la Revista Campus Digital de Murcia,  con el agradecimiento desde este blog por servir de ayuda e inspiración a los lectores del mismo.


“LA ESCRITURA TIENE VALOR TERAPÉUTICO, TANTO PARA EL ESCRITOR COMO PARA EL LECTOR”
P: ¿Es la escritura una terapia?

R: La escritura puede ser muchas cosas, pero su valor terapéutico, tanto para el escritor como para el lector, es indudable. No faltan ejemplos en la literatura actual española, en la que la pérdida de un ser querido -un tema ya casi recurrente que ya había tratado Joan Didion o Philip Roth, entre otros muchos-, desata una escritura de calidad. Pensemos en “Mortal y rosa”, de Francisco Umbral, o “La hora violeta”, de Sergio del Molino, por citar dos ejemplos. La escritura permite al autor desdoblarse en otra voz, verse desde fuera, como si no fuera él quien experimentó aquello que narra. Escribir es un arte de ventrílocuo.
P: ¿Puede haber poesía en el dolor?
R:  Desde luego, ahí está la poesía de Jorge Guillén o Pedro Salinas, por ejemplo. La tradición mística, tanto occidental como oriental es una lección de gozo por la existencia.
P: ¿Es necesario sufrir para escribir, o por el contrario escribir  es una forma de escapar?
R: La mayoría de las obras literarias surgen de una desazón, de un desajuste con la realidad, pero no hay que entronizar al dolor. Pensemos en los miles de volúmenes que se han escrito a partir del hecho amoroso, por ejemplo.  La ficción, por su parte, posee un componente de creación de una realidad paralela que disuelve la angustia. Esa fue una de las lecciones de Cervantes.
P: Sin la enfermedad sus temas habrían sido, lógicamente, otros. Pero ¿también su literatura, su forma de contar, habría sido otra?
R: Sin duda. La voz narradora de un texto es uno de los tabiques maestros de toda narración: no puede escribirse del mismo modo sobre los campos de exterminio nazis o el gulag soviético que sobre un partido de fútbol. Yo valoro mucho el humor como potenciador literario, pero para mí hay líneas rojas. Nunca haría una gracieta sobre el terrorismo, por ejemplo, para escribir mi librito. Escribir también implica adoptar decisiones morales.
P: ¿Por qué se propuso hacer esa trilogía que llamó con el nombre genérico  de “Memorias de un riñon. Testimonios del alma”?
R: No fue una decisión premeditada. La novela “La línea Plimsoll”, que editó Castalia, y lo diarios “Diario del hombre pálido” y “Piel roja”, editados por Demipage, se me impusieron. A mí los temas me atropellan, no los voy buscando. Pasado el tiempo, me di cuenta de que había escrito tres libros que abordaban el mismo tema desde perspectivas distintas, de ahí que “Trilogía de la enfermedad” fuera el resultado: una denominación que vincula las tres obras dentro del resto de mis libros.
“LA MAYORÍA DE LAS OBRAS LITERARIAS SURGEN DE UNA DESAZÓN” 
P: ¿Qué le impulsa a contar sus experiencias con la enfermedad?
R: El motor de la creación literaria es misterioso y obedece a razones que muchas veces ni siquiera el autor conoce bien. Se suele descubrir el motivo en el mismo proceso de la escritura. En mi caso, me interesa indagar, conocer algo que, supuestamente, conozco, es un proceso cognitivo que me causa placer y a veces desazón.
P: ¿Qué motiva al ser humano a escribir? y en todo caso, qué le impulsa a hacerlo a Juan Gracia?
R: En mi caso, soy antes escritor que paciente. Llevo muchos años escribiendo y me encontré e una situación que exigía ser escrita. ¿Qué impulsó a Primo Levy a escribir “Si esto es un hombre”?: la necesidad. La suerte del escritor es que puede aplicar a una situación dolorosa una llave de judo y aprovechar la fuerza de la situación a la que se enfrenta en su propio beneficio y en el de los demás. En el caso de los libros mencionados, los enfermos que padecen insuficiencia renal y que se ven sometidos a sesiones de hemodiálisis de cinco horas, tres veces a la semana mientras esperan la llegada de un trasplante.
P: Toda obra es autobiográfica, pero ¿lo es la suya en más proporción de lo habitual?
R: Toda obra es autobiográfica. La autobiografía no es solamente aquello que experimentamos de manera directa sino también todos aquellos conocimientos y experiencias que nos son trasmitidos de manera vicaria: los estudios, los libros leídos, las películas y series de televisión que vemos, las historias que otros nos cuentan. Por otro lado, la autobiografía, que algunos denominan ahora “autoficción” es una tradición literaria riquísima. ¿Qué es si no “El Lazarillo de Tormes”?
P: ¿Juan Gracia es malo o sentimental? (frase con la que comienza su novela La pecera, tomándola de Los hermanos Karamazov?).
R: Quien se cree “malo y sentimental” es Miguel Quer, el personaje de la novela, al menos así se define él, pero en el fondo es un ser de una gran fragilidad que busca en el alcohol aquello que es incapaz de alcanzar por sí mismo.
P: ¿Podemos ser redimidos por la literatura?
R: Nosotros, cada lector, somos los únicos que podemos redimirnos. En la literatura podemos encontrar destellos, señales, indicios, porque hay libros que no sólo nos ofrecen un diálogo íntimo y amplían nuestro caudal de experiencia sino que además nos mejoran. Los libros que nos cambian la mirada son los auténticamente imprescindibles. Pero esa labor corresponde al lector, si así lo desea.
P: ¿Qué ha significado para usted el hecho de haber sido elegido premio Corazón solidario de la Universidad de Murcia?
R: Teniendo en cuenta que hay personas que dedican muchas horas todos los días a trabajar en favor de la donación, de ayudar a los enfermos renales, se me antoja que mis libros son una pequeña contribución, pero para mí es un honor que recibo con gratitud y que comparto con las asociaciones y federaciones regionales y nacionales de ALCER que realizan una gran labor todos los días. Estoy sumamente agradecido pues supone, como escritor, paciente y exprofesor universitario, que mis libros en algo han contribuido.


¡Espero que te haya gustado! Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por participar en esta página.